Nuestra abuelita, la cuentacuentos

Viendo el periódico esta mañana me emocioné al ver a una abuelita en su silla de ruedas y profundamente emocionada ante el calidísimo y merecidísimo aplauso que le daba un audiotorio lleno de autoridades.

Y es que, a mi parecer, Ana María Matute es la abuelita de todos los que de mi generación soñamos con ser escritores, con alcanzar una micra de la trascendencia en la historia de nuestras letras que ella ha conseguido.

Sí, una abuelita que desde pequeños nos daba sus obras para que nosotros las leyéramos, no nos las contaba a los pies de la cama, no, se sentaba a mirar cómo nos emocionábamos leyendo sus "mundos posibles".

Y cuando ya somos mayores, de repente, nos entrega su legado. Una herencia recogida en su discurso de recepción del Premio Cervantes que (por fin) le ha sido entregado. Un discurso majestuoso y gigantesco. El rey de los discursos, en mi opinion. Un emperador que acaba así:

"Y me permito hacerles un ruego: si en algún momento tropiezan con una historia, o con alguna de las criaturas que transmiten mis libros, por favor créanselas. Créanselas porque me las he inventado".

Colosal... Enhorabuena, abuelita :)

Discurso completo pinchando aquí

Sobre las catarsis

Más allá de la experiencia, desde el punto de vista religioso, que tiene para mi el hecho de vivir la Pascua (como llevo haciendo ya 10 años consecutivos) en Hoyo, aprovecho 3 días al año para pararme en seco y pensar en mi, en mi y solo en mi.
No en YO y EL MUNDO como acostumbro a hacer en mi mente, sino YO, quién soy, qué hago y por qué, que quiero ser, he llegado a alcanzar lo que he querido como persona... vamos un encuentro conmigo mismo, sin ninguna duda.
De acuerdo que el hecho de ir de monitor de adolescentes me impide parar todo lo que querría esos 3 días, pero hay ratos de muchísima intimidad con uno mismo en los que mantengo largas, larguísimas charlas con mi "intra-yo".
Siempre es bueno pararse y pensar en uno mismo, algo así como un viaje de autoconocimiento, pero a veces descubres verdades sobre ti y llegan las tan temidas y a la vez necesarias catarsis (para los de la LOCE/LOE: una verdad tan importante, en este caso sobre mi mismo, que tambalea los cimientos de tu ser o de lo que tu crees ser).
Diría que pueden darse dos tipos de catarsis interiores, la primera es la "eucatarsis", es decir, una verdad que te anima, que te sugiere que vas bien por donde vas; por otro lado la "cacocatarsis", no es algo necesariamente malo (kakos en griego antiguo significa malo), sino algo muy, muy profundo y que te deja temblando y muy emparanoiado durante un tiempo más o menos largo y la cual te sugiere que necesitas un importante golpe de timón en la vida. O bien te das cuenta de una verdad sobre ti que no tiene porque indicar una dirección a la que ir.

Es bueno tener catarsis porque al fin y al cabo sacas una conclusión, cualquiera...

Os recomiendo un ejercicio parecido, simplemente aislaros un día en un lugar apartado y pensad en vosotros mismos... ya veréis.

PD: Imaginad qué tipo de catarsis he tenido...

¿Cómo hemos llegado a esto?

Es la pregunta que no paro de hacerme hoy por ciertas circunstancias que he vivido indirectamente estos días... no puedo encontrar ninguna respuesta...
He vuelto a ver "Bobby" y hoy, especialmente, la voz en off del final me ha conmovido...

"Hoy no es un día para la política. Aprovecharé esta oportunidad, mi unico acto de hoy, para hablarles brevemente de la insensata violencia que de nuevo salpica nuestro país y la vida de todos nosotros.
No incumbe a una sola raza. Las víctimas de la violencia son negras y blancas, ricas y pobres, jóvenes y viejas, famosas y desconocidas. Son sobre todas las cosas seres humanos a los que otros seres humanos querían y necesitaban. Nadie, viva donde viva y haga lo que haga puede estar seguro de quien podrá ser el siguiente en sufrir por un acto insensato de derramamiento de sangre. Y sin embargo sigue, y sigue, y sigue, y sigue en este país nuestro.
¿Por qué? ¿Qué ha conseguido siempre la violencia? ¿Qué ha creado siempre? Siempre que alguien pone fin a la vida de otro alguien innecesariamente, ya sea en nombre de la ley o desafiando la ley, ya sea un hombre o una banda, a sangre fría o con rabia, en un ataque de violencia o respondiendo a la violencia, siempre que se rasgue el lienzo de una vida que un hombre ha tejido torpe y penosamente para él y sus hijos, siempre que hagamos eso la humanidad entera será degradada.
Y sin embargo parecemos tolerar un nivel creciente de violencia que ignora nuestra común humanidad y nuestras demandas a la civilización.
Demasiadas veces celebramos la arrogancia y la chulería… y a los bravucones. Demasiadas veces excusamos a los que quieren construir su vida sobre los sueños destrozados de otros seres humanos. Pero hay una cosa clara: la violencia engendra violencia, la represión engendra venganza. Sólo una limpieza de toda nuestra sociedad puede arrancar este mal de nuestros corazones.
Pues cuando enseñas a un hombre a odiar y a temer a su hermano, cuando le enseñas que es un ser inferior por su color o sus creencias o las normas que sigue, cuando enseñas que los que son distintos a ti amenazan tu libertad o tu trabajo o tu hogar o tu familia, entonces aprende también a enfrentarse a los otros y no como conciudadanos sino como enemigos, recibiéndolos no como cooperantes sino como invasores que subyugan y someten.
Y al final aprendemos a mirar a nuestros hermanos como extraños; extraños con los que compartimos una ciudad pero no una comunidad, hombres ligados a nosotros en una vivienda común, pero no en un esfuerzo común. Solo aprendemos a compartir un miedo común. Solo un deseo común de alejarse del otro. Solo un impulso común de superar el desacuerdo con la fuerza.

Nuestra vida en el planeta es demasiado corta, el trabajo por hacer es demasiado grande para dejar que ese espíritu prospere por más tiempo en esta tierra nuestra. Desde luego no podemos prohibirlo con una resolución, ni con una ley, pero quizá podamos recordar, aunque sea por un momento, que aquellos que viven con nosotros son nuestros hermanos que comparten con nosotros el mismo corto momento de vida. Que solo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad, disfrutando lo que la satisfacción y el logro les proporciona.
Seguramente este vínculo de destino común, seguramente este vínculo de objetivos comunes puede empezar a enseñarnos algo. Podemos empezar a aprender por lo menos a mirar a aquellos de entre nosotros que son nuestros semejantes y seguramente podremos empezar a trabajar con algo más de entusiasmo y curarnos mutuamente las heridas y convertirnos otra vez en hermanos de corazón".
Robert "Bobby" Kennedy

He dicho.

Lirios


Pocos de los que me conoceis sabreis que los lirios son mi flor favorita. En cualquier color: blanco o morado, me da igual. El caso es que por la zona en la que vivo hay muchos lirios silvestres, muchísimos. Obviamente estos lirios silvestres son más "chuchurrios" que los de floristería, pero aun así me encantan.
El lirio en la antigu¡üedad representaba a la diosa Iris (también el nombre de esta flor es iris) que conducía las almas de las mujeres al submundo. Por ello utilizaban esta flor para adornar tumbas.
Fue el lirio la flor elegida para representar a Francia... en principio "Flor de Luis" (rey que la adoptó en sus estandartes) y con el tiempo y la lógica evolución "flor de lis". Así pasó a ser el símbolo de la verdad, la sabiduría y el valor.
También es una flor que significa elevación del espíritu, ternura y pureza.

En mi opinion también tienen un significado de nostalgia... especialmente el morado. No se...

En fin, como veis no estaba inspirado para otra cosa y os he soltao esta chapa tan poco inspiradora. Pero bueno, algo habeis ganado: me conoceis un poquito más... jeje