Daydreaming

Es curioso cómo el tiempo se acelera cuando estás en un lugar familiar, un lugar en el que te gusta estar. Y aquí estoy, otra vez en la casilla de salida de un nuevo curso ilusionante y, como siempre, con temores de muchas cosas.

Han sido unas buenas vacaciones, bien aprovechadas al menos. He descansado y he pisado lugares que hacía años no pisaba y me apetecía volver a pisar: Mérida, Guadalupe, la ruta de los pantanos...

Y el cementerio... sí, el cementerio. Ese lugar donde todos nos reencontraremos en unos años. A mí me parece un lugar de lo más inspirador. Un lugar que, al contrario de lo que nos parece a todos, a mí me inspira ganas de vivir. Un cementerio es un lugar donde los que reposan en restos te gritan en silencio que estás llamado a VIVIR. Siempre que he ido me fijo en nombres, en fechas, en fotos y siempre acabo pensando en la cantidad de historias que dejaron atrás, en las palabras que les faltaron por decir, los recuerdos que se llevaron a la nada. La reflexión más genial de ese momento la hizo mi padre con su habitual espontaneidad al pensar en alto: "Hay que joderse, cada vez conozco a más gente que está aquí". Sobran las palabras, que cada uno saque sus conclusiones, yo ya he sacado las mías.

Poco a poco he ido concluyendo que este mes de vacaciones y esas escapaditas a esos lugares tan mágicos de mi querida Extremadura han sido todo un viaje en la reflexión del "Carpe diem". Primero la naturaleza en la ruta por los pantanos. Unos lugares estos con una fuerza impresionante: miles y miles de hectáreas de agua, arboledas y animales:  la naturaleza en estado puro, nuestra madre.
El silencio de las ruinas milenarias del mayor imperio que pisó esta tierra en Mérida. La muestra de que incluso lo más grande está condenado al olvido, a la fragmentación y a la muerte.
Y por último las personas que vivieron gritándote, como antes dije, en su paz eterna. Con sus historias, sus nombres, sus vidas convertidas en ruinas y convertidos en naturaleza, nuevamente.

Hay meses, como este, por los que vale la pena estar fuera... sólo para poder regresar y valorarlos más.

27

No haré grandes discursos, no diré frases memorables que intenten sonar a historia personal. No haré menciones ni nada parecido. 
Sólo decir que a estas horas ya he cumplido los 27. Ya es 8 de Agosto.
Uno tiene siempre la tentación de mirar atrás en lugar de hacia delante.Y sinceramente, creo que lo mejor ya lo he dejado atrás. A medida que mi edad se acerca más al tercer dígito voy dejando atrás mi juventud más alocada. Ojo, no he dicho que no me quede nada por vivir, sino que tengo la sensación de que el techo ya está tocado en cuanto a experiencias gigantes. 
Lo bueno de tener tan bajas expectativas respecto a lo que ha de venir, es que si realmente viene algo grande, lo disfrutaré el cuádruple, y por otro lado si no viene, no me veréis llorando por las esquinas y quejándome de lo amarga e injusta que es la vida. No es mi estilo, ya no al menos. 
Por eso creo que es mejor conservar las expectativas bajas. Pero esto no es motivo de tristeza, no al menos para mí. Estoy bien, estoy muy bien. Obviamente todo es mejorable, pero estoy bien. 

Por eso he elegido esta canción que, probablemente y así espero, os suene automáticamente cuando hayáis abierto este blog. Si no, a vuestra derecha, más abajo de los archivos, veréis un video de youtube. Dadle al play y escuchad: Michael Bublé-Feeling good.

Muchas gracias a todos por ser parte de mi vida.
MGR