Shachath

-¿Eres...?
-Sí, he venido a llevarte a casa
-No te esperaba tan pronto.
-Nadie me espera.
-... Vaya... esto es...
-Es curioso cómo todos acabáis llegando a la misma conclusión...
-Será que nos creemos más especiales de lo que en realidad somos.
-Lo es.




-¿Puedes permitirme un momento?
-El que necesites... pero, créeme, estás preparado.
-Me quedan tantas cosas...
-Necesitarías otras dos vidas más para hacer todo lo que quieres.
-Entiéndelo es...
-Mi consejo, llegados a este punto es que pienses en todo lo que has hecho y no en lo que te queda por hacer...
-He vivido mucho ¿eh?
-Sin duda... has hecho mucho...



-¿puedo hacerte una pregunta?
-No hay momento más idóneo... me decepcionaría que no las hicieras, puesto que estoy aquí para contestarlas.
-¿Qué sentido tiene todo si al final se acaba?
-Es un relevo eterno. Naciste para pasar el testigo.
-¿Tan simple?
-No lo es. Piensa que sin ti, no habría futuro para miles que llevarán una parte de ti.
-Supongo que, al fin y al cabo, somos inmortales.
-Supones bien. Es necesario empezar y terminar. Sería tan egoísta no dejar paso al futuro...
-Viéndolo así, me quedo más tranquilo. Porque una parte de mí siempre vivirá.





-Respóndeme otra pregunta ¿hay algo más allá?
-Eso no puedo decírtelo, porque lo sabrás pronto.




-¿Me va a doler? Cuando muera ¿me va a doler?
-Será como quedarte dormido, pero más rápido.
-No eres tan terrible como te pintaban.
-No lo soy.
-¿Cómo lo harás?
-Te besaré y te quedarás dormido...
-¿Por qué un beso?
-Por amor. Viniste al mundo por amor y el ciclo debe cerrarse con el amor.



-¿Quieres que te bese ya?
-Déjame que eche un último vistazo a la luna y a las estrellas. Al paisaje bañado por la luz de la ciudad. El olor de la brisa de la primavera...



-Bésame...


Esas escaleras

Me robaste una parte de mí en esas escaleras. Te pediría que me la devolviese si tuviera el valor de volver a hablar contigo. Es que aun recuerdo de lo que hablabas... qué mal. Recuerdo el camino a casa. Recuerdo el frío de la noche de marzo y mis brazos con la piel de gallina. El olor a brisa del páramo. Tu peinado, tu perfume... qué mal.
No te confundas, ya no siento nada por ti, pero me gusta recrearme en ese recuerdo cuando llegan estas fechas. Al fin y al cabo, aislándolo de lo que pasó unos meses después, es un gran recuerdo, un recuerdo precioso.
A veces me gustaría revivirlo, pero creo que lo mejor de los recuerdos es que son recuerdos. Es de los pocos que creo que no he desvirtuado y permanece muy puro, muy fiel al hecho original.
Tu y yo en esas escaleras. Bueno, sobre todo tú sin parar de hablar y yo sin parar de asentir. Y luego el largo camino que acabó en un beso de los que se imprimen en los labios para siempre.

No es un recuerdo triste, ni que me entristece, de hecho ahora estoy sonriendo. Qué bonito.