Adiós

Esperabas en un muelle. Era uno de esos atardeceres de junio, dorados y ambientados por una brisa con olor a mar.
Me acerqué a ti paladeando los pasos que nos separaban, como queriendo prolongar lo inevitable años. Nunca olvidaré en cuánto me fijé en tu camisa blanca resplandeciente, desabrochada excepto en los botones centrales. Tu pelo se movía con pereza por la brisa. Tu mirada al fin se fijó en mí unos instantes.

Una sonrisa se dibujó en tu cara, era una de esas sonrisas que hacen aparecer arrugas en los ojos. Nunca la olvidaré. Dejaste de desamarrar los cabos de tu barquito y viniste a mí.
Los dos nos acercábamos poco a poco, tú también parecías querer prolongarlo. Cuando estuvimos frente a frente me acariciaste el pelo. Sobraban las palabras. Era la hora de despedirnos pero ninguno de los dos parecíamos dispuestos a decirnos nada. No podía apartar mis ojos de los tuyos. Y entonces una lágrima se escapó de mis ojos. Rehuí la mirada y agaché la cabeza para empezar a llorar. Tú levantaste mi barbilla. Esperaba que me dijeras "tonta" pero no lo hiciste, solo secaste mis ojos con tus pulgares sosteniendo mi cabeza. Supe que te quería besar y tú también lo supiste. Porque aún sin palabras los enamorados somos capaces de hablarnos. No puedo recordar cuánto tiempo tardamos en unir nuestros labios, pero paladeé cada milésima. Y es que supe en aquel momento que aunque iba a echar de menos tus besos, echaría mucho más de menos esos instantes en los que, con los ojos cerrados, los esperaba. No podría explicar cuánto fue dicho con aquel beso. Pero lo que no fue dicho con él, fue dicho con el abrazo con lo siguió. Escuché tus latidos y supe que nunca querría quitarme tu sonido de mi cabeza. Y entonces nos separamos y te hiciste a la mar. Te dije adiós sin dejar de escuchar tu latido en mi cabeza.

Tu mirada se fijó en mí unos instantes y rápido volviste a la faena de desatar los cabos de tu embarcación... Ojalá todo lo que acabo de imaginar hubiese sido real. Tus ojos, tus pulgares en mi cara, tu beso, tus latidos... Soy una chica tonta por haberme escondido de ti, por haberte querido en secreto. Y ahora, tengo que ver, impotente, cómo te alejas de mí para siempre, y cómo la oportunidad de haber vuelto a amar a alguien se va contigo. Mejor así. Nunca habría conseguido nada.