Escribo cuando duele

¿Alguna vez habéis estado bien, pero había algo que no estaba bien en vosotros mismos? Y estás bien, pero ese algo siempre aflora. Mejor dicho, nunca desaparece. Está ahí. Siempre. Es esa especie de nudo en el estómago. Algunos días se nota más, otros, menos. Pero ahí está. 

Creo que este blog siempre me ha sido útil para sedarme y rebajar el dolor. En época muy oscuras lo hacía y, bueno, no me servía para mucho, pero menos es nada. ¿Vuelven a ser tiempos oscuros? No. Simplemente aprendí a enterrar los cadáveres mejor, pero no olvido que están ahí. Solo que ahora no sobresale de la tierra una mano lívida, ni un pie, ni un rostro. 

Y en aquellos días no había consuelo. Ahora lo hay. Supongo que soy más agradecido con lo que tengo. Sin embargo, ahí está el nudo, el dolor. Quizá por eso no haya podido ver ni un capítulo entero de la serie de Bob Pop. Demasiados recuerdos agolpados por una historia tan similar que da escalofríos. Y aquí vuelvo a escribir.

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