20 AÑOS

 Este blog empezó con ESTE soneto que escribí entonces, con 20 años. Hoy, con 40, lo contesto glosado.

DE PROFUNDIS

De cuanto fui conservo los emblemas,
y al regresar al tiempo que deshace,
tú, poema que mis entrañas quemas,
eres cuanto del fuego me complace:

memoria de una llama ya extinguida,
ceniza que de amor en Fénix nace.
Quedó mi fe entre brasas consumida;
no busco beso ajeno que remplace

lo que en el pecho me arde y gime y duele,
chispa del tuyo, que engulló mis penas,
ni espero ya que el tiempo me consuele,
pues la guardo en las sombras más serenas.

Hoy arrastro conmigo mis cadenas
y el frío de tu ausencia aún persiste;
ardiendo con tu hielo están mis venas,
pues nada de aquel fuego ya subsiste,

salvo la vieja herida que no cierra
y atraviesa mis huesos con tu alcance,
dejando mi esperanza bajo tierra,
sin brazos que me alivien este trance,

sino este cierzo que en mis sueños pace
y arrastra cuanto el corazón ordena
—yerma mi tierra prometida yace—,
trayendo desierto, calor… la arena.

Si con tu indiferencia me incineras,
de mis cenizas surgirán las ruinas
del templo donde ardieron mis quimeras.

Lo que pasaría, no te imaginas:
verás alzarse un ave desde el hielo,
sin dioses, sin altares ni doctrinas.

Y si el fuego de tu pasión me dieras,
ya no hallaría en él ningún consuelo,
pues ya no soy aquel que tú encendieras.

De una pira de amor alzo mi vuelo,
sin esperar que nadie me reciba,
ni hallar la redención sobre este suelo.

Ave de fuego soy, que libre vuela
y burla la guadaña vengativa,
mas lleva por mortaja su alma en vela.

Inmortal, pero muerto en mi desvelo,
volé una vez; mi muerte sigue viva
por morir en el sol de tu alto cielo.

 


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