Marzo

-I-
Cuando te conocí, jamás pensé que todo acabaría tal y como acabó. Albergaba tantas esperanzas para nosotros que sólo pensar lo contrario dolía. Aquel día, frente al Cáceres medieval, en lo alto de la plaza de San Jorge... allí quise besarte por primera vez y no me atreví a hacerlo porque... no parabas de hablar.
Deseaba que te callases.
Y cuando así era no paraba de oír la siniestra música disonante de una orquesta de cuerda y viento; semejante a la que se puede oír en los anticlímax de las películas. Aquellas escenas que mantienen una tensa calma que hace sospechar un pronto crescendo que nunca llegará. Como las olas del mar que van y vienen sin mayor aquel. Diría que esa fue la música que, con el tiempo, mejor representó nuestro "quise-y-no-fue"

-II-
Te recuerdo paseando a mi lado. Largos y largos paseos repletos de conversaciones sobre videojuegos que nunca jugaría y que no despertaban ningún interés en mí.  Sin embargo te dejaba hablar sobre ellos, e incluso mostraba una fingida curiosidad, sólo porque me encantaba oírte.

-III-
¿Lo recuerdas? Empezó en marzo. ¿Recuerdas?
Esos perfectos días de marzo, cuando la primavera parece que va a explotar en cualquier momento. Con más horas de sol de lo habitual. Cuando huele a tierra mojada sin lluvia ni amenaza de lluvia. Sí, era Cáceres, mejor dicho, el Nuevo Cáceres. Lleno de hierba, setos y árboles. Era normal que oliese a hierba, tierra y flores.
Era el olor a primavera en las postrimerías del invierno. Sí, esos días en los que hace demasiado calor como para llevar abrigo, pero demasiado fresco como para ir en mangas de camisa.
Echo tanto de menos aquel olor en mi actual lugar...
Esos días previos a la Semana Santa, en marzo, cuando notas que todo va a revivir otra vez.
¿Ves? Por recordar aquello me siento nostálgico.

-IV-
Una de las primeras veces que nos vimos, la segunda si no me equivoco, fue porque yo salí temprano de clase. Quedamos en la caja de Extremadura de Múltiples. Te invité a un café en el Carpe Diem, creo recordar que finalmente no tomaste nada. Yo sí, un café sólo con hielo. Lo necesitaba.
Esa tarde anduvimos muchísimo. Estuvimos horas en el Parque del Príncipe paseando. Allí nos sorprendió la noche. Recuerdo que tenía frío.
Nos fuimos andando hasta el Nuevo Cáceres... es un buen trecho.  Además recuerdo que fue por Gil Cordero porque en esa calle recuerdo que estuvimos hablando de nuestras ceremonias de graduación justo cuando estábamos frente a lo que había sido el Café de Indias.

-V-
Tuve que esconderme contigo en el sótano de mi bloque de pisos a las 12 de la noche... o quizá más tarde. Cuando ya no había nadie que pudiera interrumpirnos de camino al garaje. Tome posesión de ti completamente, como el explorador posee la tierra encontrada en un vacío del mapa clavando su bandera en la arena de una playa ideal.

-VI-
¿Cuántas películas vimos tú y yo en aquellos días encerrados en mi habitación? No lo recuerdo.
Después de nuestro habitual paseo es lo que hacíamos.
Te apoyabas en mis piernas y cuando aparecían los créditos finales te alzabas y nos besábamos. Después íbamos hasta el final.

-VII-
Acabábamos y cerrábamos los ojos. Te miraba. Estábamos a menos de 20 centímetros entre boca y boca. Totalmente desnudos. Estaba incómodo porque las sábanas acababan hechas un ovillo. No había filtros entre mi piel y el colchón. No me importaba. En silencio. Desnudos. Me bastaba así toda la vida.

Creando la BSO de mi vida.

Si hoy me dijeran: vamos a hacer una película sobre tu vida y tienes que colaborar con los temas de la banda sonora, serían sin duda los que voy a poner a continuación. Todos, absolutamente todos esconden un recuerdo. Unas veces feliz, otras doloroso, otras mágico, otras de sueños rotos...
Ésta es la selección de canciones que escogería.

1.- If I ruled the world - Jamie Cullum
2.- The quest - Bryn Christopher
3.-Howl - Florence + the machines
4.- Elle m'a dit - Cali
5.- White blank page - Mumford & Sons
6.-Atlantic - Keane
7.- Life in technicolor II - Coldplay
8.- Never gonna give you up- Breathe Electric
9.- El 7 de septiembre - Mecano
10.- Men's world - Joss Stone
11.- Signal Fire - Snow Patrol

Bonus tracks (Score)

12.- Toca ser libres - BSO Alatriste (Roque Baños)
13.- Surrey found guilty - BSO The Tudors (Trevor Morris)

Conspiración y sentencia.

Ya no habrá excusa. Siento como las conspiraciones se van haciendo cada vez más públicas. No hay salvación para mí. No esta vez, no este año. Se acabará en apenas unos meses, con el inicio del verano escucharé el veredicto.
Son tiempos difíciles para permitirse soñar...

Esto se acaba, señores, esto se acaba y no hay manera de pararlo. Fue un tiempo feliz... un sueño del que quizá toque despertar demasiado pronto...

Ya vienen los guardias a por mí. Me llevan ante el tribunal que estaba conspirando. El fallo de los jueces será implacable. Cualquier resquicio o fisura en la ley, bastará. La más mínima bastará. Siento la espada en mi cuello.

No hay nadie que me salve... y lo peor, no podré informar a nadie en la corte de la ejecución. Ni el día ni la hora... sólo lo podré decir el día antes de mi "muerte"...

Me siento como el Conde de Surrey, el fiel servidor llevado al patíbulo por las conspiraciones de los "hombres" de baja condición.

LA LENGUA NO ES SEXISTA

Mucho revuelo se ha montado estos últimos días gracias (o por culpa) del informe que ha presentado Ignacio Bosque, catedrático de Lengua Española en la Complutense de Madrid y miembro de la RAE, sobre «Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer», informe suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el pasado 1 de marzo.
Como siempre sucede cuando se trata de asuntos que atañen a la filología, hay un aluvión de críticas y opiniones, vertidas casi siempre desde terrenos externos a la Lingüística, debido, como ya he comentado en alguna otra ocasión, al hecho de que todos somos hablantes de una lengua y, quizá por ello, nos creemos capacitados a opinar y juzgar a pesar de basar nuestros argumentos sobre cimientos nada sólidos. Por descontado, eso mismo no sucede cuando los médicos o los ingenieros o los informáticos hablan y debaten sobre algún tema. Su palabra es ley, porque para ello han estudiado una carrera, ¿no? Esto, por desgracia, no pasa en temas lingüísticos.
Por supuesto, desde hace algunos años, y sobre todo con el desafortunado incidente de la exministra Bibiana Aído con su famoso y muchas veces repetido «miembras», el debate lingüístico de la discrimación por género viene adquiriendo picos de interés mediático. De ahí que la RAE se vea obligada a emitir este informe, después de ver la ingente publicación de guías y manuales sobre lenguaje no sexista, guías que, como reconoce al inicio del informe el propio Ignacio Bosque, «han sido escritas sin la participación de los lingüistas». Y es que «sus autores parecen entender que las decisiones sobre todas estas cuestiones deben tomarse sin la intervención de los profesionales del lenguaje». Además, concluye el segundo punto del informe:es fácil adivinar cuál sería la reacción de las universidades, las comunidades autónomas, los ayuntamientos o los sindicatos si alguna institución dirigiera a los ciudadanos otras guías de actuación social sobre cuestiones que competen directamente a esos organismos y, más aún, que lo hiciera sin consultar con ellos y sin tener en cuenta sus puntos de vista, cuando no despreciando abiertamente sus criterios.
De ahí nace la necesidad de redactar ese informe. Los colectivos feministas que critican fuertemente el texto de la RAE no lo han leído, o lo han leído partiendo de la premisa de que la institución que lo firma quiere ir en contra de las mujeres. Lejos de politizar más la lengua, no importa que la RAE esté formada por muchos más hombres que mujeres (treinta y siete contra cinco); la Real Academia se dedica a limpiar, fijar y dar esplendor y ese es el fin de este y otros informes, si bien este que hoy nos atañe venga obligado después de todas esas guías del hablar políticamente correcto que van en contra de la norma lingüística.
Si esos colectivos feministas y demás personas que se han tirado a la yugular de la RAE leyeran el informe (cosa que dudo que hayan hecho antes de ponerse a despotricar sobre el mismo) comprobarían que lo que se nos ha querido vender desde los medios de comunicación no es tal cosa. Como reconoce Ignacio Bosque, es una realidad «que existe la discriminación hacia la mujer en nuestra sociedad». Y el profesor Bosque se refiere a las alarmantes cifras anuales de violencia doméstica, acoso sexual, diferencias salariales entre hombres y mujeres, diferencias en el trato personal en el trabajo, distintas condiciones para acceder a puestos de responsabilidad, desigualdad entre hombres y mujeres en la distribución de las tareas domésticas, el sexismo latente en la publicidad. También existen los comportamientos verbales sexistas, algo que ya «ha sido destacado por los lingüistas en numerosas ocasiones, incluso aplicándolo al caso específico de las mujeres».
Ni siquiera hay nada que reprocharle al autor del informe cuando trata de los criterios de paridad, esas cuotas que regulan el acceso a puestos de responsabilidad que, realizando una discriminación positiva, procuran que haya las mismas mujeres que hombres en, por ejemplo, una lista que concurre a unas elecciones. Cada persona que esté donde se merezca su valía. Esa es la mejor normalidad posible. Es a lo que se habría de aspirar.Pasa a analizar en su informe el Sr. Bosque algunas expresiones que sí conllevan sexismo, como Los directivos acudirán a la cena con sus mujeres o En el turismo viajaban dos noruegos con sus mujeres, pero indica frases que las guías consultadas consideran sexistas, como por ejemplo los trabajadores de la empresa los gerentes, ya que podría causar discriminación hacia las trabajadoras o las gerentas. En ese sentido, a RAE, en los últimos años, ha hecho un esfuerzo por incorporar nuevas voces en femenino para designar oficios, como puedan ser médicanotariaarquitectabotánicamúsica, etc. Sin embargo, la misma economía del lenguaje nos impide realizar siempre esas duplicaciones: Que salgan todos los alumnos y alumnas. Esas guías consultadas para el informe advierten que ese sexismo lingüístico anula la visibilidad de la mujer. Sobre esto, dice Ignacio Bosque:
Es cierto que esta última frase [Todos los que vivimos en una ciudad grande] "no visibiliza a la mujer", pero también lo es que las mujeres no se sienten excluidas en ella. Hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español, como lo está en el de otras muchas lenguas románicas y no románicas, y también en que no hay razón para censurarlo.
Y de nuevo se pregunta el académico sobre la autoridad profesional, científica, social, política, administrativa que «poseen las personas que tan escrupulosamente dictaminan la presencia de sexismo en tales expresiones, y con ello en quienes las emplean».
Leyendo el informe (totalmente desprovisto de tintes políticos, únicamente centrándose en los aspectos lingüísticos), se advierte un cierto aire de ironía, como cuando se pregunta:
¿Será o no sexista el uso de la expresión el otro en la secuencia Juan y María se ayudan el uno al otro en lo que pueden? Como esta expresión tampoco visibiliza el femenino en la concordancia, cabe pensar que esta frase también es sexista. Si a un hombre o una mujer se le escapa la frase Ayer estuvimos comiendo en casa de mis padres, ¿estará siendo sexista? Seguramente sí, se dirá, puesto que el sustantivo padres designa aquí al padre y a la madre conjuntamente.
Pero es que el español no tiene una palabra particular para ese uso, como sí la tienen el inglés, el francés o el alemán. ¿Tendría que expulsar la RAE de su diccionario esta voz, y otras muchas? Solo la pregunta ya causa risa.
El problema es que las asociaciones y colectivos feministas que tan pronto pusieron el grito en el cielo cuando se dio a conocer este informe, simplemente leyeron (y sacaron de contexto) la siguiente frase: «Un buen paso hacia la solución del "problema de la visibilidad" sería reconocer, simple y llanamente, que, si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar». Este no se podría hablarfue el titular de todos los periódicos, la frase que usaron como arma las mujeres (y algunos hombres, entre ellos el extertuliano de Intereconomía y actual ministro de Cultura, José Ignacio Wert) sin leer siquiera las dieciocho páginas que tiene el informe.
Peor es cuando esas mismas guías (de ahí se verifica que fueron redactadas por personas completamente ajenas a la profesión del lingüista) parecen sugerir el uso de la arroba como signo lingüístico de uso no sexista, lo cual supone una aberración en toda regla, no ya para el sentido común sino por la labor que los profesores de Lengua ejercemos desde la escuela y el instituto. Y es que solo una de las nueve guías que cita el informe «recomienda evitar la arroba como signo lingüístico en todos los contextos. Aun así, no propone sustituir L@s niñ@s vendrán a clase con ropa cómoda por el equivalente con los niños, sino con las niñas y los niños o con los/as niños/as». Sin palabras.
Por fortuna, y para ir concluyendo, diré que la lengua en sí no es sexista. Lo podrán ser algunos hablantes con sus actitudes, actitudes que el propio académico de la lengua señala al inicio y, desde luego, será sexista el uso que se le dé, obviamente. Porque, como dice Ignacio Bosque, «los juicios sobre nuestro lenguaje se extienden a nosotros mismos».