Basándome en mi experiencia.

Lo siento. Así de simple.
Concuerdo con una ideología de izquierdas, pero sinceramente, creo que el partido que más me representa y otros en un espectro más hacia la izquierda no tienen razón desde mi punto de vista. Pero por otro lado, creo que la derecha tampoco atina respecto a ello. No se ha encontrado el justo centro y en este país creo que no se va a encontrar jamás, así de simple.

Llevo casi tres años en la educación y francamente una de las conclusiones a las que he llegado es que la igualdad de oportunidades es más que cuestionable.
En el sistema educativo hay alumnos sobresalientes, notables, aptos e insuficientes. En mi opinión hay varios tipos de alumnos insuficientes. Pero quiero referirme a dos tipos en concreto. Uno de ellos es el alumno insuficiente debido a una deficiencia de capacidades, el otro tipo es debido a una falta grave de actitud ante el esfuerzo y ante la disciplina.
Creo que, y aquí la derecha falla, se mete en el mismo saco a estos dos tipos y se enarbola con demasiada alegría la bandera de que estos sean apartados y allá se las arreglen. NO
Hay que saber distinguir y es que hay que realizar un acompañamiento y seguimiento personal a aquel alumno que, a pesar de que se esfuerza y trabaja como el que más, no obtiene unos resultados acordes a su nivel de esfuerzo. Señores, este resultado no es culpa directa del alumno. Es que, como se dice popularmente "no da más de sí". Con este tipo de alumnos, como docentes, hay que dejarse la piel, ayudarles, acompañarles y por encima de todo motivarles muchísimo demostrándoles paulatinamente que con su esfuerzo se obtienen recompensas. Y así durante toda su etapa de educación obligatoria secundaria para que, cuando consigan superar esa etapa, aconsejarles que deberían optar por una formación profesional u otros programas de formación acordes a sus gustos y a su nivel de posibilidades. Pero jamás un nivel post obligatorio de enseñanzas académicas, es decir, un bachillerato que, no nos engañemos, está más guiado a una formación universitaria que a una formación profesional superior.
Pero aun así, pienso que el estado debería garantizar un camino intermedio entre una FP media y un Bachillerato. Una especie de "bachillerato especial" para aquellos que quieran optar a la obtención de un título post obligatorio. Aun así, yo sigo recomendando que un estudiante con capacidades limitadas no es recomendable que opte a un bachillerato.
Por otro lado tenemos a esos a los que yo he llamado alumnos con faltas graves de actitud ante el esfuerzo y la disciplina. Tengo la sensación de que reforma educativa tras reforma educativa vamos bajando listones y poniendo conductos legales para hacer posible que estos alumnos pasen de la educación secundaria sin hacer nada, lleguen a bachillerato y sigan sin hacer nada y consigan a base de años y regalitos llegar a las PAUs.
Generalmente estos alumnos se caracterizan también por una educación en valores personales y sociales PESIMA. Los alumnos a los que me he referido anteriormente no pueden llegar muy lejos por sus capacidades. Aquí voy a ser muy claro, este tipo de alumnos NO MERECE llegar muy lejos. Y cuando se arrepientan, porque por lo general se arrepienten cuando ya han madurado lo suficiente, el estado garantiza actualmene muchos medios para retomar sus estudios donde lo dejaron.
Y aquí es donde se equivoca, a mi parecer, la izquierda.
En mi experiencia profesional he tenido y estoy teniendo que lidiar con alumnos que, más allá de su vagancia, muestran GRAVÍSIMAS manifestaciones de conducta que son aplaudidas y animadas por otros en la misma situación. ESTO ES INTOLERABLE. Como profesor me avergüenza leer noticias donde se dice que alumnos agreden a profesores de manera física y verbal. Y ESTO SE ESTÁ PERMITIENDO por la administración estatal. Y se permite porque después de las condenas y los discursos de cara a la galería hay silencio y permisividad.
Estos alumnos deben ser extirpados del sistema educativo como se extirpa un cáncer. Cuando un cáncer se mantiene en un cuerpo se extiende del órgano original a otros órganos. Lo que en términos médicos se denomina metástasis. Pues bien, el problema de estos alumnos es que crean metástasis a su alrededor. Y también digo una cosa. Alumnos problemáticos son pocos, muy pocos, pero el daño que han hecho a su alrededor ha provocado muchos bufones de segunda que se envalentonan para ser como ellos. Y en un sistema educativo, ¿cómo se puede extirpar esto? Poniendo filtros. Así que, sinceramente, estoy muy de acuerdo con el sistema de reválidas de la llamada Ley Wert. Pero aun así lo considero insuficiente.
En mi opinión es INADMISIBLE que se permita la promoción de un alumno con asignaturas suspensas. Y más inadmisible me parece aun que en la ESO un alumno que haya repetido un curso o tenga una edad determinada, pase por inercia a los siguientes cursos aun teniendo 5,6 o 7 asignaturas suspensas. Nuevamente vuelvo a decir eso de: no metamos en el mismo saco a unos y a otros. Sí. Para los alumnos cuyas capacidades estén mermadas y que a pesar de su esfuerzo NO consigan superar las materias suficientes, que pasen, eso sí. Con un máximo de 2 suspensos y quorum del claustro de profesores. Pero con estos otros alumnos, cuyo único oficio durante el curso escolar ha sido hacer el menos esfuerzo posible y actitudinalmente el máximo daño posible a él mismo, a sus compañeros y a los profesores solo dos palabras: TOLERANCIA CERO. Que repita curso escolar. En caso de que este alumno repita y continúe manteniendo una actitud deleznable y suspendiendo por su falta de esfuerzo debe ser enviado directa e inexcusablemente a los programas de diversificación REPITIENDO el mismo curso que ha vuelto a suspender. Si el alumno no consigue superar la ESO a los 18 años, a base de repetir y molestar, automáticamente es expulsado del sistema educativo y que se busque la vida. Por eso yo creo que NO se debe permitir que quede la más mínima asignatura a un alumno de ESO si quiere promocionar al siguiente curso.
La mejor manera de obtener resultados es sacando lo mejor de cada uno, y en mi vida tengo más que demostrado que lo mejor de cada uno, nuestros más grandes esfuerzos y dedicaciones, se obtienen bajo presión.
Por otro lado, el Bachillerato debe ser restaurado como un faro de EXCELENCIA académica. La ESO actual es un coladero de alumnos insuficientes de vagueza a bachillerato. Alumnos que no merecían pasar de la secundaria están, soprendentemente, en la educación post obligatoria pensando que están haciendo 5º y 6º de ESO. Es moralmente necesario un examen obligatorio y vinculante al final de la secundaria. Que obligue a pasarse un año perdido, si es necesario, a aquellos alumnos que no hayan aprobado absolutamente TODAS las asignaturas de ESO. Es necesario recuperar un espíritu profundamente vocacional en los estudios de Bachillerato.
Sé que muchos consideraréis muy radicales mis propuestas y que incluso pensaréis que siendo docente con estas ideas seguramente sea presa de favoritismos hacia los mejores y desprecios a los peores. NADA MÁS LEJOS. Como docente me rijo escrupulosamente por los marcos legales vigentes. Con esta parrafada que he escrito sólo expreso una linea de opinión que, creedme, comparten muchísimos docentes que conozco no sólo de mi actual trabajo, sino de amistades ajenas a él.

Y ¿cómo he llegado a esta opinión tan radical? Pues muy sencillo. A los que nunca hemos tenido nada, a los que hemos tenido que depender de becas para poder estudiar, a los que hemos salido adelante dejándonos la piel, simplemente nos enfada muchísimo que se nos trate con la misma actitud que a aquellos que teniendo más posibilidades deciden no aprovecharlas en nombre de su futuro.

He dicho


Larra y Yo o Cuando el amor mata

 Mariano José de Larra: un hombre cargado de frustraciones, reflexivo, dado a la introspección, disolvente, solitario. Larra fue un hombre sin amigos, o con pocos amigos. Un tipo empeñado en preparar durante toda su vida la pistola que le iba a levantar la tapa de los sesos.
Su primera y su última frustración fueron amorosas. Resulta curioso encontrar en un talento literario de tal magnitud un comportamiento sentimental tan inexperto, una inestabilidad emocional tan desmedida. Todo esto le cargó de frustraciones. Pero no sólo fueron amorosas. La lista es copiosa. Larra es el hombre que intentó mil cosas y sólo acertó en una. “En cada artículo entierro una esperanza o una ilusión”, nos dice en uno de ellos. Sólo en esto acertó.
A los 20 años se casa con Josefina, una joven sin sustancia, superficial, aniñada y ridícula, una mujer que poco o nada iba a aportar en la vida de un hombre con inquietudes literarias. Sin duda éste fue el gran error sentimental de Larra, no será su primera decepción.
Pero el gran amor de su vida se llamaba Dolores Armijo y estaba casada con el hijo de un conocido abogado. Relación adúltera por tanto entre ambas partes. Pertenecía Dolores a ese tipo de mujer elegante que interesa y rinde, cultivada, discreta, graciosa, atrevida, eterna soñadora de una gran pasión que cuando llega viene siempre acompañada de inconvenientes que ella prefiere evitar refugiándose en el sereno aburrimiento de su vida conyugal. La mujer que primero se revela ambiciosa y vehemente en su pasión para luego negar el desafío y exigirle a su amante la tranquilidad de un amor discreto y duradero.

Larra la conoce en un salón madrileño y pronto se reconoce trastornado. Corre el año de 1830. Sólo hace uno de su boda con Pepita.
En 1834 Larra se separa de su mujer, y otro tanto ocurre entre Dolores y su marido .Dolores se retira de los chismes de Madrid a Extremadura primero y luego a Ávila. Nuestro escritor siguió a Dolores hasta Extremadura. Pero lo cierto es que no se encontraron, pese a coincidir en Badajoz. De allí partió hacia Lisboa, donde se embarcó hacia Londres.
Todo el año de 1835 lo pasa Larra fuera de España, viajando por Europa.

¿Reanudaron Dolores y Larra su relación al regreso de éste en diciembre de 1835? Sí
Y ¿qué llevó a Dolores en Febrero de 1837 a tomar la decisión de volver junto a su marido en Manila, tras casi tres años de separación?¿Buscó Larra tras su fracaso de intentar introducirse en la política una última razón de ser en Dolores?

El 13 de Febrero de 1837, por la tarde, y acompañada de una de sus cuñadas, Dolores visita a Larra en su casa de la calle de Santa Clara, cerca de la plaza de Oriente, para pedirle unos documentos privados, probablemente cartas que pudieran comprometerla. Es la tarde de la ruptura. Dolores tiene decidido irse a Filipinas.

Es inútil preguntarse por las razones del suicidio de Larra. Desde meses atrás venían repitiéndose en sus artículos, esas auténticas confesiones de un hombre desesperado, alusiones veladas a un posible deseo de quitarse la vida. La visita de Dolores fue la gota que colmó el vaso de su desesperación. Poco después de la despedida Larra se descerrajó un tiro en la cabeza. La bala penetró entre la oreja y la sien derecha, salió por encima de la  sien izquierda, atravesó una puerta vidriera y se instaló en la pared.            

Dolores Armijo no imaginaba que tan sólo unos meses después sería víctima de un desastre inesperado. No sabía que el viejo mercante en el que se embarcó para iniciar una nueva vida no llegaría a Filipinas. No sabía que aquel barco se hundiría a la altura de la costa de Buena Esperanza. Ignoraba que no habría supervivientes.

Y os preguntaréis: ¿dónde está el "YO" del título?... sencilla respuesta de una sola palabra: Implícito