Mucha policía, poca educación.

(Artículo tomado de la publicación "El Jueves")


Hola, niños. Estáis blandos. Estáis muy, muy blandos. Lleváis, como mínimo, 8 años de hostias atrasadas. La escuela socialdemócrata, con sus educaciones para la ciudadanía, sus subvenciones para pobres y sus clases donde se mezclan a los listos y a los tontos (a.k.a.: alumnos con déficit de aprendizaje), ha apagado vuestro ardor guerrero. No estáis preparados para la competitividad feroz del neoliberalismo. No estáis preparados para este nuevo orden mundial, en el que los Estados deben velar para que se respete la ley de la selva. Por eso, hemos enviado a la policía para que haga de vosotros hombres de bien. ¿No lo entendéis? Pues tranquilos, que la letra, con sangre entra.
Nos ha dicho un pajarito que en Valencia os quejáis de la falta de calefacción en las aulas. Pues ya tenéis a la policía para sacaros el frío del cuerpo a hostias. También nos han llegado voces que piden que los recortes no afecten a la calidad de la educación. Faltaría menos. Por eso, en vez de profesor de historia, pluriempleamos a los antidisturbios para que, porra en mano, os expliquen como se trataba a los manifestantes antes del 1975. Es duro y sabemos que no todos los estudiantes serán capaces de soportarlo, pero ya era hora que alguien os enseñara que no todos merecéis unos estudios superiores ni un trabajo que os guste. El que vale, vale, y el que no, para reponedor del Mercadona.
Niños, os han metido ideas extrañas en la cabeza. Os han dicho que la democracia es el gobierno del pueblo, lo cual no es del todo falso. Lo que no os han explicado es que, justo después de habernos votado, dejáis de ser pueblo para ser MASA. Así que, por favor, no salgáis a la calle ni os quejéis en contra de nuestras decisiones. Estaos tranquilitos mientras nosotros os moldeamos con nuestras manos de demiurgo. O con nuestra porra de agente de la Ley, que para el caso es lo mismo. Si nos hacéis caso, España va a salir de la crisis. Puede que el pueblo español no, pero España, como país, seguro que sí.
Así que, niños, haced como la policía: callad y obedeced. Sabemos que lo entenderéis, porque al igual que los antidisturbios, vosotros tampoco tenéis muchos estudios. Y esperamos que sigáis así por mucho, mucho tiempo.
Atentamente,
vuestro gobierno más popular.

INFAMIA


Escribo ésto desde una profunda, profundísima rabia. Escribo ésto con el estómago revuelto después de ver las imágenes. Escribo ésto, cayendo en la cuenta de que jamás pensé que iba a ver algo así en mi vida. Y a pesar de ello lo he visto.
Gente que pide lo que es suyo... no, gente que pide lo que es justo siendo aporreada. Juro que no sentía tanta rabia desde el 11M y días posteriores.
Y uno tiene que preguntarse ¿todo esto forma parte del "cambio" del lema de campaña del PP?.  ¿Éste es el cambio?
Pues menudo cambio. Un país en el que un CORRUPTO ha dejado en bancarrota a una comunidad autónoma y se pasea impune, un país en el que un juez es inhabilitado cuando intentaba devolver los restos de represialiados a sus familias, un país en el que se recorta todo menos los 3 sueldos de alguna presidenta autonómica, donde algunos alcaldes se suben el 100% su sueldo, donde el empresario lo tiene todo y el obrero NADA, donde las clases medias nuevamente tenemos que cargar con la culpa económica de las especulaciones monstruosas, donde (y esto es lo más fuerte de todo) un policía recibe la orden de repartir hostias a MENORES DE EDAD. ¡Y lo más fuerte es que quien da la orden está, probablemente, metido en 20 delitos de corrupción!.
Me da igual que Camps haya sido declarado inocente, me da igual. Ese sinvergüenza debería ser juzgado por haber dejado la comunidad Valenciana como la ha dejado. SIN UN PUTO DURO. Y como consecuencia de eso los institutos no tienen ni para calefacción... ¡Y POR ESO PROTESTAN ESOS CHAVALES!
Veía los vídeos y pensaba en muchos de mis alumnos. Era como si les estuvieran pegando a ellos y eso me ha dolido tanto... Cuántas veces les he dicho yo que, sí, que tenemos derechos pero a su vez deberes... ¿con qué cara se lo digo cuando me preguntan que si esos embusteros no tienen deberes?.
¿Qué clase de mundo mejor les voy a convencer para construir si ven que no hay justicia ni libertad sin recibir hostias? Cuánto se les llena la boca en los fastos de etiqueta cuando hablan de libertad, constitución y democracia... ESO NO ES CONSTITUCIONAL. ESO NO ES LIBERTAD Y MUCHO MENOS DEMOCRACIA. ESO ES UNA VERGÜENZA.
Pero mientras tanto sigamos todos mirando para otro lado, que cuando nos quedemos sin ni siquiera la mierda pegada en nuestros zapatos nos acordaremos de que hubo un tiempo en el que pudimos hacer algo y no lo hicimos.

Y tú ¿hasta dónde llegarías por amor?

"Yo también lo sé: nunca me amó. ¿No amaba a ese infeliz escudero cuando se unió a él en indisolubles lazos? ¡Loco, insensato de mí! Ah, quien quiera que seas la que vienes a implorar mi espada, ¡cuán poco conoces el corazón del hombre! ¡Un amante correspondido, un mortal feliz es invencible; a un miserable despechado y aborrecido un niño le vence!".

El doncel de don Enrique el Doliente. Cap. XIV.
Mariano José de Larra.



Acababa de anochecer en Madrid. El viento frío de febrero azotaba con fuerza las ventanas de la casa de Larra. Olía a lluvía, quizá a nieve. La chimenea crepitaba.
Fígaro, sentado en su silla, perdía su mirada en la llama de un quinqué. Sujetaba su cabeza revolviéndose el pelo. El nudo de su corbata deshecho. Las manos frías. Sus pensamientos en aquel viaje inútil a Ávila. Papel en blanco con goterones de tinta de un color tan negro como sus recuerdos. 
Así es mi vida, un papel en blanco con salpicaduras informes en negro- pensaba para sus adentros.
Hasta cierto punto no sabía si lo que acababa de oír era un flagelo de viento contra sus ventanas o los nudillos de alguien llamando delicadamente a su puerta. No lo sabía, estaba ocupado compadeciéndose de sí mismo, de Dolores, de la España que le había tocado vivir.
Volvió a oírlo y despertó de sus pensamientos. Se levantó de golpe. Mientras caminaba hacia la puerta reanudó su corbata y se puso una levita. De repente sentía frío. Abrió la puerta.
Nada podría haberle preparado para un momento semejante. Sus pensamientos se hicieron tan claros que fue incapaz de contener una sonrisa que le vidrió los ojos.
Era ella, la mujer a la que amó más que a nada en ese mundo. Se moría por estrecharla en sus brazos, por besarla, por amarla noche y día. Por decirle "TE AMO". Fabriquemos un mundo y un tiempo a nuestra medida".
Sin embargo pronto percibió su rostro sombrío. Un tocado apuntillado de color turquesa cubría sus ojos. Larra temió más que nunca.

Apenas pudo darse cuenta que Dolores no venía sola. Lanzó una mirada fría a la otra mujer, él la conocía, la hermana del esposo de Dolores.
-No tengo tiempo. Es de noche. Hablemos- espetó Dolores con una locuacidad muy calculada.
Fígaro no pudo hacer gesto alguno. Las dejó pasar. Su amada le decía a su cuñada que esperase allí. Larra y Dolores pasaron a un cuarto contiguo, el del escritor. La ventana seguía recibiendo golpes de viento.

-Mariano- hablaba la mujer con voz queda- no puedes seguir viéndome.
Parecía haber calculado al milímetro las palabras de su discurso.

-No puedes obligarme a hacer algo que no quiero...
-Por favor, Mariano, escuchame. Yo...
-No puedes impedirme hacer lo que no quiero, porque sencillamente no puedes salir de mi cabeza, no quiero que salgas de mi vida.
-Quiero recuperar mi vida. ¡Mi matrimonio!. Estuve a punto de perderlo todo por ti. He hecho cosas que jamás me perdonaré por tu culpa. Sólo necesito recuperar mi vida.

-¿recuperar tu vida? Dolores, escúchame. Tú misma me dijiste que querías ser feliz, que tu matrimonio no iba a parar a ninguna...
-¡ESO FORMA PARTE DEL PASADO!
Larra clavó sus ojos en los de Dolores. Esta retiró la cara, cerró los ojos y una lágrima se desprendió de ellos. Hubo un instante eterno de silencio. Agarró sus hombros.
-Dime que no me amas, Dolores - susurró Fígaro mientras iba acercando su cabeza a la de ella hasta que sus frentes se tocaron- Dime que todo lo que vivimos no significó nada para ti.- su voz se iba quebrando.- Dime que lo nuestro sólo fue producto de la locura de dos jóvenes. Dime que el mundo no parecía otro en aquellos días... Dimelo.

Larra había empezado a llorar. Dolores se separó de él bruscamente. Lloraba también. El escritor tomó cuenta de un pequeño paquete que llevaba entre sus manos. 
-Son tus cartas, Mariano. No quiero tenerlas.- las tiró y casi las introdujo en la chimenea, pero le faltó fuerza.
En aquel momento Fígaro supo que no había nada que hacer. Sus ojos estaban clavados en el paquete de cartas frente a la chimenea. Pasados unos instantes de silencio Dolores hizo ademán de irse. Larra interrumpió su paso.
-Nunca podré dejar de amarte. Porque sabes que te amo. Tú eres la única luz que aclara mi mundo oscuro en estos tiempos de esperanzas frustradas... - Larra hablaba con una lentitud grave- por favor... no me dejes.
Dolores abrió la puerta y sin atreverse a mirar hacia atrás dijo adiós. La puerta principal se cerró dando un portazo. Los tacones de las dos mujeres se hacían cada vez más imperceptibles. 
Larra apoyó sus brazos en el escritorio. Miró el papel sobre su mesa.
-Soy un papel en blanco con manchas negras de tinta...


Dolores se alejaba en silencio, tragándose sus lágrimas. Un pensamiento se iba haciendo más fuerte conforme se alejaba: Te Amo.


Un golpe seco la sobresaltó. El funesto ruido de un disparo.
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En recuerdo a Mariano José de Larra en el 175º aniversario de su suicidio. 
Madrid 2012.

Tiempo de silencio...

Esta noche me desperté abrazado a un cojín de mi sofá. El frío no podía ser más frío. Pero era aquel frío que no se siente por la piel y cala los huesos, como el agua cala en las grietas sin necesidad de mojar todo lo que hay alrededor. Y así me encontré, frotándome los ojos y calmando mis sueños, los que tuve abrazado al cojín y no fueron, no son, no serán.
Fuera, el viento soplaba con muy mala leche, parecía que estuviera enfadado con nosotros, bueno, conmigo. No creo que nadie más haya tenido semejante estupidez de idea. Casi esperaba que rompiera los cristales y entrase a lo grande haciéndome sentir ya frío del todo.
Aquél que se cura parapetándose en otro... pero sólo tenía mi cojín y mi manta vieja. Con los ojos de la vetusta torre mirándome -tranquila, puedes mirar, no te vas a escandalizar con nada- y la noche estrellada en lo alto y a los pies, hacia el sur, las torres de la gran ciudad ocultas tras el ramaje desnudo de un... da igual, no sé que árbol es; sólo sé que está desnudo por el invierno.
Dicen que puede que mañana nieve. Me apetece ver nevar, me hace sentir niño otra vez, aunque, siendo justos, nunca vi nevar cuando fui niño.
Ya no me gusta ir de fiesta, ya no me gusta beber hasta perder de vista los problemas, ya no me gusta bailar tímidamente aunque sé que lo hago como el culo y procuraba, por tanto, estar muy desinhibido para hacerlo. Ya no me gusta quedar con la gente, ya no me gusta oír campanas tantas veces o a tanto volumen. Quizá ya no me guste ser joven, pero quiero serlo. Quizá el desencanto de este mundo tenga muchísimo que ver, pero no soy tan cínico aun como para permitirme seguir sonriendo a pesar de todo.
Duele pensar, bien es cierto que hace mucho que no "pienso", ya me entendéis... pues eso, duele pensar. No hablo de lo que pasó, evidentemente, eso ya forma parte de los archivos de la memoria.
Y parece que todo cuanto soy capaz de ver es cómo el caballo enloquecido me lleva de cabeza al abismo y no puedo hacer nada. No tengo motivos para llorar, no lo haré. Soy mucho más fuerte, pero aun así, hay grietas que dejan penetrar el frío, el hielo, la lava... todo me forja.

¿Qué es eso? El poema "lo inefable" de Delmira Agustini... me encanta.


Yo muero extrañamente…No me mata la Vida,
no me mata la Muerte, no me mata el Amor;
muero de un pensamiento mudo como una herida…
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?
¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?…
Cumbre de los Martirios!… Llevar eternamente,
desgarradora y árida, la trágica simiente
clavada en las entrañas como un diente feroz!…
Pero arrancarla un día en una flor que abriera
milagrosa, inviolable!… Ah, más grande no fuera
tener entre las manos la cabeza de Dios!