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Mostrando las entradas etiquetadas como Diario

De rebus nondum scriptis

Quería escribir sobre algo, pero no sé de qué. Me he puesto frente a una entrada en blanco y de inmediato he decidido dejar fluir la conciencia. Un ejercicio de escritura casi automática, pero menos inconsciente y más coherente, supongo y espero.  Mientras abría Blogger,  me he preguntado "¿de qué quieres escribir hoy?". La tentación es volver a lo de siempre, al tema clásico y manido del amor. Profundizar una vez más en la abstracción, en la metacognición, en la (ausencia de) experiencia en ese campo y en el deseo (obsesivo) de lograrlo. ¿Merece la pena? ¿Otra vez? Ya ni lo sé.  Podría escribir sobre otro cliché resumido en una frase que escuché hace tiempo ("lo que realmente cambia nuestra vida es eso que nos sorprende una anodina tarde de martes cualquiera") y cómo todo en lo que creía y sentía seguro empezó a tambalearse, a derrumbarse. Muchos conocéis esa sensación, estoy seguro. No es agradable, pero he aceptado, creo, que es parte de la vida y que la mía ha ...

Resaca

Lo curioso de las olas es que llegan y se van, llegan y se van. Hasta cierto punto, esta noche, a pocos días de cumplirse un año de la última entrada, reflexiono sobre cómo la vida se ha ido moviendo muchas veces con la misma cadencia de vaivenes. Es hermoso ver llegar una ola estando en pie en la playa. Uno se pregunta cuando la ve venir si tendrá más fuerza de lo que parece, si salpicará más de lo esperado... Y aun se está en esas cuando la ola llega, moja las puntas de los dedos, penetra entre sus intersticios, se encabrita por el empeine y abraza el tobillo. A veces, especialmente cuando es la primera que recibes estando seco, impresiona por el frío, piel de gallina y todo eso. Se va notando el agua correr hacia atrás, se frena, se para un instante y vuelve, despacio al principio y luego aceleradamente. Y en su camino los pies se hunden en la arena con un cosquilleo fresco. Y cuando la ola se ha marchado, pasando a formar parte nuevamente de la inmensidad, lo único que queda de e...

Esperar…

De repente, me siento cansado de esperar. ¿Esperar qué? supongo que esperar que algo cambie. Todo sigue igual a pesar de haber movido los cimientos. Por mucho que reflexione en lo que mi terapeuta me recuerda una y otra vez (todo lo logrado y lo increible que es) me cuesta verlo. Lo sigo viendo todo igual porque, realmente, fuera de mí nada ha cambiado. ¿Qué esperaba? Algo... y cuanto más miro, menos veo. Y, no sé... la constante sensación revoloteante de que nunca es suficiente, haga lo que haga, estoy condenado a ello: nunca ser suficiente. Ni siquiera algo. Todo avanza a mi alrededor y yo llevo perdida la cuenta de los años en que todo freno, de golpe. Y esperaba que dar tantos pasos cambiase algo, pero nada. Estoy empezando a considerar que esperar ya no es que sea un espejismo, es que es cruel. Tener esperanza es muy cruel cuando no hay nada. Me siento triste, pero quizá más que triste me sienta muy cabreado. Llevo días en los que no soy capaz de sentir otra cosa que no sea frustr...

Otro año más.

Un axioma de nuestra estancia en este mundo es que el tiempo pasa. ¿Cruel? No, simplemente es la vida. Y aquí estamos, otro año más. Haciendo balance de lo que hemos dejado atrás en los últimos meses. Me pregunto, o al menos me sigo preguntando qué sentido tiene volver una y otra vez en lugar de cerrar. Y la respuesta siempre es la misma: supongo que aún hay un lazo de lo que este sitio supone que no quiero cortar, porque cortarlo sería renegar de toda la singladura que me ha traído hasta aquí hoy y que me seguirá llevando. Durante los últimos meses he pensado mucho en ello (no en cerrar el blog, que al fin y al cabo es anecdótico como parte de todo esto, me refiero a la importancia de no renegar de lo que fui) y mis sesiones con un psicólogo (sí, finalmente me he animado y, la verdad es que me pregunto por qué no las he empezado antes) muchas veces han tratado de ello. Pero quizá, hasta ahora, lo de no renegar no llevaba a nada más que a vivir en la nostalgia de lo que ya fue y no vol...

Suposiciones

 Supongo que llegó un punto en el que estallé y dije “ya vale”. Y que eso me llevó a coger un camino que me está llevando a un sitio más… no sé si puedo decir feliz, pero, por ahora, un poco lo es. Aunque sea por la satisfacción de ciertas vanidades que veía lejanas. Dado que hace dos años que publiqué mi última entrada hablando de mí mismo, podría haber titulado esta entrada “dos años después”, pero no podría haber evitado la tentación de apostillarlo con “frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo” y, desde ahí, haber trenzado una suerte de alegoría torticera en el que mi antiguo Macondo habría sido barrido por un huracán de olvido, el matriarcado de los primeros Buendía habría sido reemplazado por el matriarcado de una serie de virtudes temporales y espirituales y un Melquiades de conciencia hubiera arrastrado a un José Arcadio Buendía a alquimias más mundanas todavía. Y lo he...

Así que ¿ya no tienes miedo? Entonces eres libre.

Todos tenemos derecho  una catarsis, a una revelación, a una epifanía a una anagnórisis que lo cambie todo y te reconcilie contigo mismo, con el ser que habías llegado a odiar. Solo que, a veces, esa catarsis no llega rodeada de luz, pólvora, truenos y sinfonías angelicales o grandilocuentes. A veces solo llega con un gesto tan simple y a la vez tan complicado como mirarse a un espejo. Lo cierto es que hasta ahora he llevado una vida más o menos cómoda, con altibajos. Conforme pasaba el tiempo, más cómodo me sentía, pero hay veces en las que cae un rayo, otras en las que un golpe de sangre te para el corazón, otras en las que un zarpazo te golpea la cara y te tira al suelo. En ese momento pude elegir poner la otra mejilla, pude elegir contratacar, pude elegir quedarme llorando en el suelo. ´ Mi elección ha sido otra: levantarme y seguir caminando. Voy a caminar hacia otro lado y a buscar en otra parte lo que, enarbolando el miedo, las mentiras y la impostura, se me...

Es la hora: estáis preparados, estoy preparado.

Hacía bastante tiempo que no actualizaba este blog, pero, francamente os digo que ha sido algo muy intencionado. Quería reservarme para este post. Un post especial y profundamente sincero. Hay cosas que, en el master de profesorado, no enseñan. Y una de ellas es cerrar una etapa. Este viernes tiene lugar esa ceremonia en la que se dice adiós a otro grupo más de 2ºBach. Ya he expresado más veces lo que para mí significaba ese hecho y lo orgulloso que me sentía de los "graduandos". Esta vez es diferente. Los alumnos a los que el viernes despedimos (a medias, todavía faltan finales y algunas clases de pre-PAU) son para mí especiales. Fueron los primeros a los que acompañé desde 2ºESO. Los he visto crecer, muy a mi pesar, salvo dos o tres casos, de ser yo el que les sacaba una cabeza, a ser ellos los que me saquen una... e incluso dos. No miro a nadie. E incluso con algunos he tenido clases desde ese 2ºESO hasta 1ºBachillerato. Qué pena y a la vez qué alivio de no haberos teni...

Esas escaleras

Me robaste una parte de mí en esas escaleras. Te pediría que me la devolviese si tuviera el valor de volver a hablar contigo. Es que aun recuerdo de lo que hablabas... qué mal. Recuerdo el camino a casa. Recuerdo el frío de la noche de marzo y mis brazos con la piel de gallina. El olor a brisa del páramo. Tu peinado, tu perfume... qué mal. No te confundas, ya no siento nada por ti, pero me gusta recrearme en ese recuerdo cuando llegan estas fechas. Al fin y al cabo, aislándolo de lo que pasó unos meses después, es un gran recuerdo, un recuerdo precioso. A veces me gustaría revivirlo, pero creo que lo mejor de los recuerdos es que son recuerdos. Es de los pocos que creo que no he desvirtuado y permanece muy puro, muy fiel al hecho original. Tu y yo en esas escaleras. Bueno, sobre todo tú sin parar de hablar y yo sin parar de asentir. Y luego el largo camino que acabó en un beso de los que se imprimen en los labios para siempre. No es un recuerdo triste, ni que me entristece, de hec...

Esperanza cruel.

Pierdo el sonido de tus pisadas alejándose. Cada vez es más imperceptible el murmullo crujiente de tus pasos en la tierra nevada... ya no están. Me he quedado aquí, esperándote en vano. Ya te has ido para no volver. Estoy sólo en esta especie de plazoleta. A lo lejos el sonido de una fuente aun encendida, a pesar de las altas horas de la madrugada. Sólo una farola ilumina esta plaza y en contraste con la luz amarilla, copos de nieve gruesos. Caen lentamente, como plumas. No sopla ni una pizca de viento. Hace mucho frío. Tomo plena conciencia de que estoy total y absolutamente solo en este paraje. Ni siquiera el sonido de un coche en la lejanía... nada. Te has ido para no volver y he olvidado tus últimas palabras. "Estás bien, estás bien"-me repito- "Has sobrevivido, estás bien" No lo estoy, no estoy en absoluto bien. Pero aun así continúo con esta farsa: "estás bien" No lo estoy. Pero no voy a dar mi brazo a torcer ni mucho menos voy a exterior...

El mundo es un lugar ajeno.

Camino solo. Es noviembre y es mejor resguardarse del frío, por lo que aprieto el paso. Estoy en una de esas horas en las que se espera que la noche te sorprenda mirando un escaparate o una madre columpiando a su hijo. Un niño sonriente parapetado en mil prendas de abrigo. No voy a renunciar al placer de atravesar un parque para abrirme paso entre las hojas caídas. A veces pienso en que las hojas tienen su dignidad y les molesta ser empujadas y pisoteadas y que, por eso, crujen de rabia. Hasta el sol parece perezoso en estos días. Ni siquiera molesta de frente. Pues bien, mejor seguir caminando y dejarse de reflexionar estúpidamente sobre las bondades de tu estación favorita... chico, hasta para eso eres raro. Todo el mundo ansiando el verano y el calor y tu lo detestas. Lo detestas porque todo es calor, sudor, alegría y fiesta. Soy raro, odio esas fiestas cuya única excusa es beber, beber y beber. Y oye, no soy falso, soy el primero que agarra una botella de ginebra y no la suelta...

Daydreaming

Es curioso cómo el tiempo se acelera cuando estás en un lugar familiar, un lugar en el que te gusta estar. Y aquí estoy, otra vez en la casilla de salida de un nuevo curso ilusionante y, como siempre, con temores de muchas cosas. Han sido unas buenas vacaciones, bien aprovechadas al menos. He descansado y he pisado lugares que hacía años no pisaba y me apetecía volver a pisar: Mérida, Guadalupe, la ruta de los pantanos... Y el cementerio... sí, el cementerio. Ese lugar donde todos nos reencontraremos en unos años. A mí me parece un lugar de lo más inspirador. Un lugar que, al contrario de lo que nos parece a todos, a mí me inspira ganas de vivir. Un cementerio es un lugar donde los que reposan en restos te gritan en silencio que estás llamado a VIVIR. Siempre que he ido me fijo en nombres, en fechas, en fotos y siempre acabo pensando en la cantidad de historias que dejaron atrás, en las palabras que les faltaron por decir, los recuerdos que se llevaron a la nada. La reflexión más g...

27

No haré grandes discursos, no diré frases memorables que intenten sonar a historia personal. No haré menciones ni nada parecido.  Sólo decir que a estas horas ya he cumplido los 27. Ya es 8 de Agosto. Uno tiene siempre la tentación de mirar atrás en lugar de hacia delante.Y sinceramente, creo que lo mejor ya lo he dejado atrás. A medida que mi edad se acerca más al tercer dígito voy dejando atrás mi juventud más alocada. Ojo, no he dicho que no me quede nada por vivir, sino que tengo la sensación de que el techo ya está tocado en cuanto a experiencias gigantes.  Lo bueno de tener tan bajas expectativas respecto a lo que ha de venir, es que si realmente viene algo grande, lo disfrutaré el cuádruple, y por otro lado si no viene, no me veréis llorando por las esquinas y quejándome de lo amarga e injusta que es la vida. No es mi estilo, ya no al menos.  Por eso creo que es mejor conservar las expectativas bajas. Pero esto no es motivo de tristeza, no al menos para mí. ...

Tu fantasma

Hace mucho tiempo que tu imagen no vuelve constantemente a mi cabeza, ni ronda mis sueños, ni se interpone en mi trayectoria. Que duros fueron los muchos meses en los que a cada paso que intentaba dar, tu imagen, congelada con la sonrisa de la última vez que nos encontramos a solas, se interponía. Me resignaba en mirar para otro lado y volvías a aparecerte. No me dejabas. Simplemente querías vivir en mi recuerdo y yo olvidarte. Probé a visitar la tumba en la que te enterré y en lugar de desaparecer, reapareciste con un mayor efectismo. Parecía que allí, frente a tu lápida, se proyectaron a la vez todos y cada uno de los momentos íntimos que vivimos. Las madrugadas en las que no podía dejar de mirar tu imagen desnuda a contraluz. Los paseos, las charlas, los helados y los parques en el final del invierno. ¿Por qué pisaste tan profundo? Y a pesar de que, con el tiempo, la cicatriz ha ganado a la postilla y a los restos de sangre coagulada, aun, muy de vez en cuando, como hoy por ejemp...

No te olvido.

Felicidades. Sí, felicidades por la parte que te toca a ti. Si me felicitase a mí mismo estaría siendo muy cruel. Es increíble que hayan pasado 3 años y aun siga recordándolo, ¿verdad?. Lo siento, pero es que hay heridas que nunca cierran. Pueden dejar de sangrar, pueden dejar de doler y puede que olvides que están la mayoría del tiempo. Pero de vez en cuando vuelven a abrirse y supurar. La herida de lo que pasó no se va a cerrar nunca. Sé que debo seguir adelante y eso intento hacer, pero como bien te dije una de las últimas veces que hablamos, cuando intentas recomponer un corazón roto una y otra vez acabas perdiendo pequeños fragmentos hasta que nada acaba por encajar del todo y, bueno, acabas haciendo una chapuza que no sirve para nada. Me preguntaste aquella vez si había conseguido empezar de nuevo con alguien, supongo que para descargar tu conciencia... Me cuesta creer que seas una persona tan fría como fuiste. No olvido que me dijeras lo que dijiste de olvidarme de mis sentimi...

Ellos se van, tú te quedas

Hacía mucho tiempo que no escribía aquí, pero mi vida ha sido un camino monótono y casi de inercia estos últimos meses. Sin embargo, hoy, a estas horas ya de la madrugada, necesitaba escribir para exteriorizar sentimientos. Acabo de llegar de la ceremonia de despedida de alumnos de segundo de bachillerato de mi colegio. Y en resumidas cuentas, cada vez lo llevo peor. El primer año estuve frio, no conocía a los alumnos y básicamente fue un trámite. El año pasado conocía de una optativa del año anterior pero no había, que digamos, muchos lazos de unión, salvo excepciones. Pero sin duda este año me he emocionado, aunque ni he querido ni he podido exteriorizarlo ante ellos. Y es que, una de las cosas malas de pasar del lado de los que se van al lado de los que se quedan, sin ningún tipo de transición, hace que no te acostumbres muy bien al hecho de dejar volar a los pájaros del nido, por así decirlo. Y sé, y lo comentaba a un compañero, que cada año va a ser peor. Sobre todo porque, con ...

Bajo llave

Desde hace algún tiempo  estoy más y más encerrado en mí mismo. He aprendido a estar solo y estoy bien solo. De modo que, como es natural, he decidido que estar solo sea mi elección. Muchos de los que me conocisteis hace tiempo o no hace tanto tiempo podríais pensar que es una elección cobarde y totalmente insensata. Somos seres sociales, sí, pero hace tiempo dejé de encontrar interesante la compañía de otros y, a veces, hasta resulta incómoda. Lo cierto es que he encontrado mi propio "Sancta Sanctorum" y me encierro en él bajo llave cuando llegan los días de descanso. Y si alguna persona ha entrado en él hasta ahora, ya no. Este es mi espacio y nadie, jamás, podrá volver a violar lo que para mí es su santidad. Este es mi espacio y en él no hablo ni siquiera conmigo mismo. Paso en silencio horas y días. Sólo recibo una llamada cada tres días desde casa o, a veces, las menos, soy yo el que toma la iniciativa. Los medios de comunicación digitales tales como skype o messenger ...

#LoMásMaravillosode2012HaSido...

Realmente ha sido un año duro. Un año en el que me ha tocado sufrir muchos silencios, muchas tensiones y aprender a la fuerza cosas que no se enseñan en la universidad. Un año de tedio e inercia a ratos. En otros de largos días de soledad, pensar y mirar al infinito esperando... simplemente esperando. Hace un año prejuzgaba a este 2012 que se nos va con el título de "Incertidumbre". Y realmente ha sido un año de incertidumbre. Esa incertidumbre se ha vuelto a mi favor en muchas cosas y finalmente he podido respirar tranquilo en parte. Pero... ¡ay, la culpa!. Por cierto, también dije que aumentaría la familia. Adivinad a quien tengo sobre mis rodillas ahora mismo. Y volviendo a centrarme en mí. Realmente estoy dejándome convertir en piedra por el tiempo, la frialdad y la ausencia de otro. Así de simple, así de duro, así de real. Este año ha confirmado esa tendencia a la absoluta frialdad sentimental. Confieso echar de menos a alguien a ratos, pero, como el humo de un cig...

Hubo una época maravillosa y perfecta.

-Las personas que han amado una vez están más predispuestas a volver a amar. ¿Cree usted que existe alguien a quien pueda amar tanto? -Verá, doctora, eso cuesta creerlo -Y ¿qué es lo que va a hacer? -Pues... Voy a levantarme cada mañana y...respirar durante todo el día y... dentro de un tiempo no tendré que recordarme que me tengo que levantar cada mañana y respirar... Y, quizá, dentro de un tiempo ya no tendré que pensar que... hubo una época maravillosa y perfecta. -Dime ¿qué tenía de especial? -Digame usted, ¿cuánto dura esta sesión?... Pues eran un millón de pequeños detalles y al sumarlos todos se veía que estábamos hechos el uno para el otro. Y yo lo supe la primera vez que le toqué. Fue como llegar a casa... Sólo que a una casa que yo nunca había visto y fue al darle la mano para ayudarle a bajar de un coche... y lo supe. Fue como... magia

Liebster Award

Liebster Award consiste en decir 11 cosas de ti, contestar a las 11 preguntas de quien te ha nominado, seguir a quien te ha nominado, nominar y visitar a tres de tus nominados. Me nominó La Niña Boomerang  sin que lo supiera hasta que ella me lo dijo. Vamos a ver qué sale de aquí. ONCE COSAS SOBRE MI:  Soy un orgulloso socialista, nieto de socialistas represaliados. Un día me dio por comprarme una mascota mientras estudiaba en la uni. Compré un jerbo negro al que llamé "Conde Duque" Oh! Uno de mis compañeros de piso me regaló un cráneo humano de verdad. Lo tuve unos 6 meses en mi mesilla hasta que me fui de Cáceres. Se lo devolví a él para que lo devolviera al osario tal y como el permiso que solicitó al ayuntamiento le exigía. Se me da bastante bien cocinar, supongo que será genético, a toda mi familia se le da muy, muy bien. El problema es la pereza que me da hacerlo. NUNCA y repito NUNCA me preguntes cuál es mi cantante o grupo favorito. No tengo. Como ya ...

Marzo

-I- Cuando te conocí, jamás pensé que todo acabaría tal y como acabó. Albergaba tantas esperanzas para nosotros que sólo pensar lo contrario dolía. Aquel día, frente al Cáceres medieval, en lo alto de la plaza de San Jorge... allí quise besarte por primera vez y no me atreví a hacerlo porque... no parabas de hablar. Deseaba que te callases. Y cuando así era no paraba de oír la siniestra música disonante de una orquesta de cuerda y viento; semejante a la que se puede oír en los anticlímax de las películas. Aquellas escenas que mantienen una tensa calma que hace sospechar un pronto crescendo que nunca llegará. Como las olas del mar que van y vienen sin mayor aquel. Diría que esa fue la música que, con el tiempo, mejor representó nuestro "quise-y-no-fue" -II- Te recuerdo paseando a mi lado. Largos y largos paseos repletos de conversaciones sobre videojuegos que nunca jugaría y que no despertaban ningún interés en mí.  Sin embargo te dejaba hablar sobre ellos,...