El mundo es un lugar ajeno.

Camino solo. Es noviembre y es mejor resguardarse del frío, por lo que aprieto el paso. Estoy en una de esas horas en las que se espera que la noche te sorprenda mirando un escaparate o una madre columpiando a su hijo. Un niño sonriente parapetado en mil prendas de abrigo.
No voy a renunciar al placer de atravesar un parque para abrirme paso entre las hojas caídas. A veces pienso en que las hojas tienen su dignidad y les molesta ser empujadas y pisoteadas y que, por eso, crujen de rabia.
Hasta el sol parece perezoso en estos días. Ni siquiera molesta de frente.
Pues bien, mejor seguir caminando y dejarse de reflexionar estúpidamente sobre las bondades de tu estación favorita... chico, hasta para eso eres raro. Todo el mundo ansiando el verano y el calor y tu lo detestas.
Lo detestas porque todo es calor, sudor, alegría y fiesta. Soy raro, odio esas fiestas cuya única excusa es beber, beber y beber. Y oye, no soy falso, soy el primero que agarra una botella de ginebra y no la suelta, pero que nos tengamos que engañar y excusar para agarrarnos un moco... como que no.
Ya estoy cansado de engañarme. Si me quiero beber un gintonic, simplemente me lo bebo, porque me apetece bebérmelo y porque, a lo mejor, me lo merezco. Como en otras ocasiones me apetece una cerveza, un zumo, un vaso de leche o simplemente agua y más agua.
Tengo que pasar por el super, me apetece zumo... y de paso compraré un par de granadas para acompañarlo. Pocas frutas son tan divertidas como una granada. El color es precioso, cuesta lo suyo partirlas, ves sus pepitas y parecen gelatinosas y cuando metes una cucharada de ellas crujen. Me encantan las granadas y qué lástima que sólo sean un fruto de otoño.
Fíjate que solo falta un mes para Navidad y no veo muchos ánimos en el mundo. Creo que llevamos años de Navidades tristonas y deslucidas. Es lo que hay. El mundo me es un lugar más ajeno en este sentido. Quizá sea porque esté, inefablemente, en ese camino de los 30.
Las Navidades son esa clase de fiestas en las que, mentalmente, he sufrido una transición mental. De un año para otro y no sé en qué momento pasaron de ser un canto a la esperanza a un canto a la nostalgia. En pensar en otros años y en los que ya no están.
Me niego a hacerme viejo tan pronto. Pero parece que hay algo en mí que se esfuerza por acelerar el paso. Como yo ahora mismo.
 El sol ya es historia, ya no volverá a salir jamás un 25 de Noviembre de 2011. Ya es historia el día de este día. En cuanto llegue a casa me pongo el pijama, me envuelvo en ropa de abrigo y salgo a la terraza a fumarme un cigarro (por cierto, debería comprar). Ver las cuatro torres y Madrid a sus pies es uno de esos privilegios que tengo en este lugar. Mi, como dirían los portugueses, "luar de sertao". Mi país bajo la luz de la luna. Curioso idioma el portugués, cada palabra es un triste fado a la luz de la luna de noviembre. La luz que apenas riela esta, ya, noche. No me eres tan ajeno, mundo de otoño. Eres yo, te llevo dentro siempre. Frío, taciturno y con una luna menguante.

Te quiero (performance)

Eres la anormalidad de mi linea del tiempo,
la que me saca de mis casillas. Me jodes
cuando desgarras lo que quiero ser.

Quería ser el hielo en el que la luna riela,
el fracaso premeditado de una vida aséptica,
el salmón que nada contra-contracorriente,
aquel que no busca perpetuarse en el tiempo...
¡Ay mi línea del tiempo! La que tú rompes
triunfante y refulgente sobre mis nieves.

Y te quiero por eso.

Eres el resplandor que interrumpe mis sueños,
el que me hace madrugar. Me encabronas
cuando haces volver a sentirme humano.

Porque no hace mucho, acuérdate, renuncié
a latido, esperanzas, rubor y poesía.
Porque hasta ayer pensaba en la vida romántica
de desencanto, evasión, rebeldía y muerte...
¡Ay mis sueños! Los que tú disipas
poniendo mis pies en la tierra.

Y por eso te quiero.

Te quiero por ser mi anormalidad
Mi sol templado, mi poesía, mi corazón
que vuelve a latir.
Porque un mundo sin ti, no merece alojar vida;
porque un día sin ti, no merece ser tiempo.
Porque aunque me desesperes, me jodas,
me encabrones y me pongas en mi sitio,
nada hay que me haga más feliz, si tú lo haces.

Tú, solamente tú.


Post Escriptum: Muy querido lector: esto es una mera improvisación sin ninguna preparación ni ensayo. El autor de este blog y autor de los versos sobre estas líneas no se responsabiliza de los efectos posiblemente purgantes que tenga la calidad de dichos versos sobre el lector. Gracias por su comprensión y no, no estoy enamorado. No desde hace (d)años.


Daydreaming

Es curioso cómo el tiempo se acelera cuando estás en un lugar familiar, un lugar en el que te gusta estar. Y aquí estoy, otra vez en la casilla de salida de un nuevo curso ilusionante y, como siempre, con temores de muchas cosas.

Han sido unas buenas vacaciones, bien aprovechadas al menos. He descansado y he pisado lugares que hacía años no pisaba y me apetecía volver a pisar: Mérida, Guadalupe, la ruta de los pantanos...

Y el cementerio... sí, el cementerio. Ese lugar donde todos nos reencontraremos en unos años. A mí me parece un lugar de lo más inspirador. Un lugar que, al contrario de lo que nos parece a todos, a mí me inspira ganas de vivir. Un cementerio es un lugar donde los que reposan en restos te gritan en silencio que estás llamado a VIVIR. Siempre que he ido me fijo en nombres, en fechas, en fotos y siempre acabo pensando en la cantidad de historias que dejaron atrás, en las palabras que les faltaron por decir, los recuerdos que se llevaron a la nada. La reflexión más genial de ese momento la hizo mi padre con su habitual espontaneidad al pensar en alto: "Hay que joderse, cada vez conozco a más gente que está aquí". Sobran las palabras, que cada uno saque sus conclusiones, yo ya he sacado las mías.

Poco a poco he ido concluyendo que este mes de vacaciones y esas escapaditas a esos lugares tan mágicos de mi querida Extremadura han sido todo un viaje en la reflexión del "Carpe diem". Primero la naturaleza en la ruta por los pantanos. Unos lugares estos con una fuerza impresionante: miles y miles de hectáreas de agua, arboledas y animales:  la naturaleza en estado puro, nuestra madre.
El silencio de las ruinas milenarias del mayor imperio que pisó esta tierra en Mérida. La muestra de que incluso lo más grande está condenado al olvido, a la fragmentación y a la muerte.
Y por último las personas que vivieron gritándote, como antes dije, en su paz eterna. Con sus historias, sus nombres, sus vidas convertidas en ruinas y convertidos en naturaleza, nuevamente.

Hay meses, como este, por los que vale la pena estar fuera... sólo para poder regresar y valorarlos más.

27

No haré grandes discursos, no diré frases memorables que intenten sonar a historia personal. No haré menciones ni nada parecido. 
Sólo decir que a estas horas ya he cumplido los 27. Ya es 8 de Agosto.
Uno tiene siempre la tentación de mirar atrás en lugar de hacia delante.Y sinceramente, creo que lo mejor ya lo he dejado atrás. A medida que mi edad se acerca más al tercer dígito voy dejando atrás mi juventud más alocada. Ojo, no he dicho que no me quede nada por vivir, sino que tengo la sensación de que el techo ya está tocado en cuanto a experiencias gigantes. 
Lo bueno de tener tan bajas expectativas respecto a lo que ha de venir, es que si realmente viene algo grande, lo disfrutaré el cuádruple, y por otro lado si no viene, no me veréis llorando por las esquinas y quejándome de lo amarga e injusta que es la vida. No es mi estilo, ya no al menos. 
Por eso creo que es mejor conservar las expectativas bajas. Pero esto no es motivo de tristeza, no al menos para mí. Estoy bien, estoy muy bien. Obviamente todo es mejorable, pero estoy bien. 

Por eso he elegido esta canción que, probablemente y así espero, os suene automáticamente cuando hayáis abierto este blog. Si no, a vuestra derecha, más abajo de los archivos, veréis un video de youtube. Dadle al play y escuchad: Michael Bublé-Feeling good.

Muchas gracias a todos por ser parte de mi vida.
MGR

Tu voz. Romeo Murga


Tu voz, eso es lo que amo,
  más que tu corazón y casi más que a ti;
esa cosa invisible que sale de tus labios,
y junto a mis oídos, triste, viene a morir;
  esa cosa tan dulce con que tú me respondes
  y con que aquella tarde me dijiste que sí.

Tu voz, eso es lo que amo. ¡qué bonita es tu voz!
  Más que tu cuerpo todo y más que toda tu alma.

¡Qué manera que tienes de embellecer las sílabas,
  gotas del encantado surtidor de tu charla!
¡como vibra en el aire la música pequeña
de tu voz, perfumada de evocaciones claras!
¡Con qué dulzura pende de tu boca graciosa
en invisible y diáfano rosario de palabras!

Tu voz, eso es lo que amo;
el eco triste y trémulo de tu alma triste y trémula;
eso que cuando callas, se aleja hacia la sombra,
y cuando vas a hablarme, desde la sombra llega.

Amo tu voz, tan tenue como la brisa que pasa
rozándole los pétalos al clavel de tus labios,
y otras veces tan ruda, que al escucharla ha sido
como si un viento ronco me desbaratara el alma.

cuando tu voz me canta, bella fuente escondida,
se hace alegre la turbia tristeza de mis tardes.
Amada, no me pidas que te bese en la boca;
tu boca es para hablarme.
No quieras que te colme de efusión amorosa;
yo soy para escucharte, solo para escucharte.

Háblame siempre. Siempre, menos en mi agonía,
porque si en esa hora tu voz me acariciase,
ya la gloria de Dios no me sabría a gloria,
y encontraría débil el coro de los ángeles.

Tu fantasma

Hace mucho tiempo que tu imagen no vuelve constantemente a mi cabeza, ni ronda mis sueños, ni se interpone en mi trayectoria.
Que duros fueron los muchos meses en los que a cada paso que intentaba dar, tu imagen, congelada con la sonrisa de la última vez que nos encontramos a solas, se interponía. Me resignaba en mirar para otro lado y volvías a aparecerte. No me dejabas. Simplemente querías vivir en mi recuerdo y yo olvidarte.
Probé a visitar la tumba en la que te enterré y en lugar de desaparecer, reapareciste con un mayor efectismo. Parecía que allí, frente a tu lápida, se proyectaron a la vez todos y cada uno de los momentos íntimos que vivimos. Las madrugadas en las que no podía dejar de mirar tu imagen desnuda a contraluz. Los paseos, las charlas, los helados y los parques en el final del invierno. ¿Por qué pisaste tan profundo?
Y a pesar de que, con el tiempo, la cicatriz ha ganado a la postilla y a los restos de sangre coagulada, aun, muy de vez en cuando, como hoy por ejemplo, tu fantasma rodea mi cama cuando duermo, me despierta y se queda mirando con su sonrisa, mejor dicho, tu sonrisa congelada en el tiempo.
-No voy a pedirte perdón, no puedo pedirte perdón. Fuiste tú quien decidió irse- me atrevo a decirle- No puedo pedirte perdón habiendo sido tú quien me destrozó... me hiciste tanto daño.
Sigues frente a mi sonriendo. No es una sombra con forma humana, es un cuerpo humano con forma. La luz de un coche fugaz ilumina esa sonrisa.
-Sé que estás bien, estás en paz a pesar de todo... pues déjame en paz, por favor. Deja de perseguirme y déjame rehacer los restos de lo que un día fue mi vida. Cada vez que apareces los cimientos que he reconstruido vuelven a agrietarse.
Intento interpretar tu sonrisa y cada posibilidad es más descorazonadora: ¿significa que estás en paz? ¿significa que todo es una broma? ¿significa que te reíste de mí... y sigues haciéndolo?
Cuando apareces lo único que puedo hacer es meter la cabeza entre las rodillas y esperar a que te canses y te vayas. Funciona pero vuelves con frecuencia irregular a aparecerte a las pocas semanas. Desde hace tiempo sólo de noche. Quizá tu fantasma es una proyección de mi imaginación en los momentos en los que todos los pensamientos se agolpan en la puerta de los sueños buscando ser soñados.

Y todo acaba siendo producto de mi imaginación (I think last night, you were driving in circles around me)... como el hecho de convencerme de que, para olvidarte, aun estando con vida te creo cadáver.

No te olvido.

Felicidades. Sí, felicidades por la parte que te toca a ti. Si me felicitase a mí mismo estaría siendo muy cruel. Es increíble que hayan pasado 3 años y aun siga recordándolo, ¿verdad?. Lo siento, pero es que hay heridas que nunca cierran. Pueden dejar de sangrar, pueden dejar de doler y puede que olvides que están la mayoría del tiempo. Pero de vez en cuando vuelven a abrirse y supurar. La herida de lo que pasó no se va a cerrar nunca.
Sé que debo seguir adelante y eso intento hacer, pero como bien te dije una de las últimas veces que hablamos, cuando intentas recomponer un corazón roto una y otra vez acabas perdiendo pequeños fragmentos hasta que nada acaba por encajar del todo y, bueno, acabas haciendo una chapuza que no sirve para nada. Me preguntaste aquella vez si había conseguido empezar de nuevo con alguien, supongo que para descargar tu conciencia... Me cuesta creer que seas una persona tan fría como fuiste.
No olvido que me dijeras lo que dijiste de olvidarme de mis sentimientos y alegrarme por vosotros justo después de hacer explotar la bomba en mis manos. No olvido que me llamases egoísta por decirte que "te quería" y que estabas pisoteando mis ilusiones con aquello. No olvido que me hicieras sentir tan miserable, feo y triste.
¿Sabes que no he rehecho mi vida desde aquello? No he sido capaz. Gracias a todo aquello se me ha osificado ese músculo roto y reparado hasta la saciedad. No he vuelto a ilusionarme con nadie ni he vuelto a sentir nada por nadie. Y lo peor de todo es que no quiero. ¿Sabes cuando a los perros que han maltratado sus amos les es imposible confiar en cualquier otro humano?. Eso me ha pasado por todo aquello. Y ahora siento más miedo al dolor que a la soledad o a no ser, llamémoslo así, correspondido. Tengo miedo de que alguien pase y me diga "ven", porque sé que no haría otra cosa que sospechar y cargarme la oportunidad... Y ya me he cargado unas cuantas porque soy incapaz de confiar.
¿Sabes? He llegado a un punto en el que me pregunto: ¿de verdad existió "lo bueno"? Porque, no lo niegues, hubo mucho de bueno y de especial. Pero de ti sólo ha quedado aquello. Una pena ¿verdad?... Al final solo importa qué huella has dejado.

Antes de irme quiero aclararte: no, hace mucho que ya no te quiero, pero tampoco soy capaz de olvidarte.

Ellos se van, tú te quedas

Hacía mucho tiempo que no escribía aquí, pero mi vida ha sido un camino monótono y casi de inercia estos últimos meses. Sin embargo, hoy, a estas horas ya de la madrugada, necesitaba escribir para exteriorizar sentimientos.
Acabo de llegar de la ceremonia de despedida de alumnos de segundo de bachillerato de mi colegio. Y en resumidas cuentas, cada vez lo llevo peor. El primer año estuve frio, no conocía a los alumnos y básicamente fue un trámite. El año pasado conocía de una optativa del año anterior pero no había, que digamos, muchos lazos de unión, salvo excepciones.
Pero sin duda este año me he emocionado, aunque ni he querido ni he podido exteriorizarlo ante ellos. Y es que, una de las cosas malas de pasar del lado de los que se van al lado de los que se quedan, sin ningún tipo de transición, hace que no te acostumbres muy bien al hecho de dejar volar a los pájaros del nido, por así decirlo. Y sé, y lo comentaba a un compañero, que cada año va a ser peor. Sobre todo porque, con cada nueva promoción que se marchará, hay cada vez más lazos afectivos.
La vida es así: ellos se van, tú te quedas. Tu labor queda ahí y esperas haber dejado algo que les estimule, que les aliente, que les haga salir cada día sin desanimarse ante las muchísimas dificultades que tendrán que enfrentar. Ahí quedas, en su pasado y volviendo la vista para vivir de recuerdos.
Y de repente, cuando los ves a todos con sus becas, trajeados y guapísimos te dan ganas de ir uno a uno y abrazarles y decirles al oido: siento mucho el día que te mandé tantos deberes sin importarme que al día siguiente tuvieras examen,  siento aquel castigo que te puse, siento aquel día que no estaba al 100%, siento aquel día que tú pagaste mi cansancio acumulado, siento aquel suspenso, siento aquel 6,75 que no redondeé a 7, siento mucho mis errores, siento mucho el no haberme acercado a hablar contigo ese día que te sentías mal... y así un largo e individualizado etcétera de disculpas seguidos de un: espero que seas feliz, espero que encuentres tu camino, espero que cumplas tus sueños, espero que nunca tengas que volver a llorar, espero que... muchas cosas sinceras y a corazón abierto. Desearía pasarme la noche hablando con cada uno y darles consejos y decirles que pase lo que pase, la vida, como escuché una vez en una película, "es tan bonita que parece de mentira", que disfruten cada segundo de su vida universitaria, que se relacionen y experimenten la gran satisfacción que supone el hecho de haberse convertido en alguien que ha abierto las puertas del mundo de par en par, que sepan administrar bien su tiempo porque, realmente, habrá tiempo para todo y que vivan un intensísimo "carpe diem" en esos años que, en mi caso, fueron los mejores de mi vida y que lo hagan así porque, realmente y como decía Quevedo, "hoy es ayer".

Sí, hoy ya es ayer. Y la gran crueldad de este mundo es ir dejando atrás todo lo que quisieras revivir continuamente, con sus ratos buenos y sobre todo con los malos, porque son los malos los que te han moldeado y como persona nunca se está terminado del todo.

Solo os deseo lo mejor. Lo mejor para cada uno de vosotros, que habéis formado una parte de mí y habéis contribuido a moldearme en este proceso inagotable de aprendizaje. Sí, digo bien, aprendizaje. Vosotros me habéis enseñado también a mí, aunque suene a tópico rancio. Lo que realmente cuenta al final de todo es la huella que cada uno ha dejado en el otro, no los temas, los exámenes y los resúmenes. Son esas huellas, esas muescas en la arcilla, las que hacen que tu vida, como un jarrón de artesanía, sea única y preciosa. Nunca lo olvidéis: sois únicos y preciosos siendo como sois. Todos vosotros.

Enhorabuena.

Bajo llave

Desde hace algún tiempo  estoy más y más encerrado en mí mismo. He aprendido a estar solo y estoy bien solo. De modo que, como es natural, he decidido que estar solo sea mi elección. Muchos de los que me conocisteis hace tiempo o no hace tanto tiempo podríais pensar que es una elección cobarde y totalmente insensata. Somos seres sociales, sí, pero hace tiempo dejé de encontrar interesante la compañía de otros y, a veces, hasta resulta incómoda.
Lo cierto es que he encontrado mi propio "Sancta Sanctorum" y me encierro en él bajo llave cuando llegan los días de descanso. Y si alguna persona ha entrado en él hasta ahora, ya no. Este es mi espacio y nadie, jamás, podrá volver a violar lo que para mí es su santidad. Este es mi espacio y en él no hablo ni siquiera conmigo mismo. Paso en silencio horas y días.
Sólo recibo una llamada cada tres días desde casa o, a veces, las menos, soy yo el que toma la iniciativa. Los medios de comunicación digitales tales como skype o messenger ya no tienen sentido para mí. Solo twitter supone una ventana muy inmediata para contactarme y a ratos Whatsapp. Y esto es triste porque estoy perdiendo la confianza y el hábito de conservar buenas amistades que tengo... O tenía. Sí, es culpa mía. Lo siento.
Y ¿en qué ocupo mi tiempo en mi santo de los santos?  Leer mucho, escribir poco, ver muchísimas películas y series, ver las noticias mientras desayuno y escucharlas mientras me ducho, pensar, pensar y pensar y salir a la ventana a fumar mientras me quedo fijo mirando a la gran ciudad a mis pies, que más parece una maqueta.
Estoy en la seguridad de mi propio mundo y regodeándome en mi propio sueño cumplido. No quiero que en este espacio vuelvan a entrar los viejos miedos y las viejas lágrimas por culpa de otros. No lo quiero.
Pero estoy bien, me siento muy, muy bien conmigo mismo, con esta paz que respiro y con pensar en mis asuntos externos e internos. Estoy muy bien siendo así, asique supongo que lo siento muchísimo por aquellos a quienes estoy perdiendo con cada vuelta de llave.

PD: La canción que suena, o que debería sonar, se llama "I still have a soul". Sí, va con segundas.

Basándome en mi experiencia.

Lo siento. Así de simple.
Concuerdo con una ideología de izquierdas, pero sinceramente, creo que el partido que más me representa y otros en un espectro más hacia la izquierda no tienen razón desde mi punto de vista. Pero por otro lado, creo que la derecha tampoco atina respecto a ello. No se ha encontrado el justo centro y en este país creo que no se va a encontrar jamás, así de simple.

Llevo casi tres años en la educación y francamente una de las conclusiones a las que he llegado es que la igualdad de oportunidades es más que cuestionable.
En el sistema educativo hay alumnos sobresalientes, notables, aptos e insuficientes. En mi opinión hay varios tipos de alumnos insuficientes. Pero quiero referirme a dos tipos en concreto. Uno de ellos es el alumno insuficiente debido a una deficiencia de capacidades, el otro tipo es debido a una falta grave de actitud ante el esfuerzo y ante la disciplina.
Creo que, y aquí la derecha falla, se mete en el mismo saco a estos dos tipos y se enarbola con demasiada alegría la bandera de que estos sean apartados y allá se las arreglen. NO
Hay que saber distinguir y es que hay que realizar un acompañamiento y seguimiento personal a aquel alumno que, a pesar de que se esfuerza y trabaja como el que más, no obtiene unos resultados acordes a su nivel de esfuerzo. Señores, este resultado no es culpa directa del alumno. Es que, como se dice popularmente "no da más de sí". Con este tipo de alumnos, como docentes, hay que dejarse la piel, ayudarles, acompañarles y por encima de todo motivarles muchísimo demostrándoles paulatinamente que con su esfuerzo se obtienen recompensas. Y así durante toda su etapa de educación obligatoria secundaria para que, cuando consigan superar esa etapa, aconsejarles que deberían optar por una formación profesional u otros programas de formación acordes a sus gustos y a su nivel de posibilidades. Pero jamás un nivel post obligatorio de enseñanzas académicas, es decir, un bachillerato que, no nos engañemos, está más guiado a una formación universitaria que a una formación profesional superior.
Pero aun así, pienso que el estado debería garantizar un camino intermedio entre una FP media y un Bachillerato. Una especie de "bachillerato especial" para aquellos que quieran optar a la obtención de un título post obligatorio. Aun así, yo sigo recomendando que un estudiante con capacidades limitadas no es recomendable que opte a un bachillerato.
Por otro lado tenemos a esos a los que yo he llamado alumnos con faltas graves de actitud ante el esfuerzo y la disciplina. Tengo la sensación de que reforma educativa tras reforma educativa vamos bajando listones y poniendo conductos legales para hacer posible que estos alumnos pasen de la educación secundaria sin hacer nada, lleguen a bachillerato y sigan sin hacer nada y consigan a base de años y regalitos llegar a las PAUs.
Generalmente estos alumnos se caracterizan también por una educación en valores personales y sociales PESIMA. Los alumnos a los que me he referido anteriormente no pueden llegar muy lejos por sus capacidades. Aquí voy a ser muy claro, este tipo de alumnos NO MERECE llegar muy lejos. Y cuando se arrepientan, porque por lo general se arrepienten cuando ya han madurado lo suficiente, el estado garantiza actualmene muchos medios para retomar sus estudios donde lo dejaron.
Y aquí es donde se equivoca, a mi parecer, la izquierda.
En mi experiencia profesional he tenido y estoy teniendo que lidiar con alumnos que, más allá de su vagancia, muestran GRAVÍSIMAS manifestaciones de conducta que son aplaudidas y animadas por otros en la misma situación. ESTO ES INTOLERABLE. Como profesor me avergüenza leer noticias donde se dice que alumnos agreden a profesores de manera física y verbal. Y ESTO SE ESTÁ PERMITIENDO por la administración estatal. Y se permite porque después de las condenas y los discursos de cara a la galería hay silencio y permisividad.
Estos alumnos deben ser extirpados del sistema educativo como se extirpa un cáncer. Cuando un cáncer se mantiene en un cuerpo se extiende del órgano original a otros órganos. Lo que en términos médicos se denomina metástasis. Pues bien, el problema de estos alumnos es que crean metástasis a su alrededor. Y también digo una cosa. Alumnos problemáticos son pocos, muy pocos, pero el daño que han hecho a su alrededor ha provocado muchos bufones de segunda que se envalentonan para ser como ellos. Y en un sistema educativo, ¿cómo se puede extirpar esto? Poniendo filtros. Así que, sinceramente, estoy muy de acuerdo con el sistema de reválidas de la llamada Ley Wert. Pero aun así lo considero insuficiente.
En mi opinión es INADMISIBLE que se permita la promoción de un alumno con asignaturas suspensas. Y más inadmisible me parece aun que en la ESO un alumno que haya repetido un curso o tenga una edad determinada, pase por inercia a los siguientes cursos aun teniendo 5,6 o 7 asignaturas suspensas. Nuevamente vuelvo a decir eso de: no metamos en el mismo saco a unos y a otros. Sí. Para los alumnos cuyas capacidades estén mermadas y que a pesar de su esfuerzo NO consigan superar las materias suficientes, que pasen, eso sí. Con un máximo de 2 suspensos y quorum del claustro de profesores. Pero con estos otros alumnos, cuyo único oficio durante el curso escolar ha sido hacer el menos esfuerzo posible y actitudinalmente el máximo daño posible a él mismo, a sus compañeros y a los profesores solo dos palabras: TOLERANCIA CERO. Que repita curso escolar. En caso de que este alumno repita y continúe manteniendo una actitud deleznable y suspendiendo por su falta de esfuerzo debe ser enviado directa e inexcusablemente a los programas de diversificación REPITIENDO el mismo curso que ha vuelto a suspender. Si el alumno no consigue superar la ESO a los 18 años, a base de repetir y molestar, automáticamente es expulsado del sistema educativo y que se busque la vida. Por eso yo creo que NO se debe permitir que quede la más mínima asignatura a un alumno de ESO si quiere promocionar al siguiente curso.
La mejor manera de obtener resultados es sacando lo mejor de cada uno, y en mi vida tengo más que demostrado que lo mejor de cada uno, nuestros más grandes esfuerzos y dedicaciones, se obtienen bajo presión.
Por otro lado, el Bachillerato debe ser restaurado como un faro de EXCELENCIA académica. La ESO actual es un coladero de alumnos insuficientes de vagueza a bachillerato. Alumnos que no merecían pasar de la secundaria están, soprendentemente, en la educación post obligatoria pensando que están haciendo 5º y 6º de ESO. Es moralmente necesario un examen obligatorio y vinculante al final de la secundaria. Que obligue a pasarse un año perdido, si es necesario, a aquellos alumnos que no hayan aprobado absolutamente TODAS las asignaturas de ESO. Es necesario recuperar un espíritu profundamente vocacional en los estudios de Bachillerato.
Sé que muchos consideraréis muy radicales mis propuestas y que incluso pensaréis que siendo docente con estas ideas seguramente sea presa de favoritismos hacia los mejores y desprecios a los peores. NADA MÁS LEJOS. Como docente me rijo escrupulosamente por los marcos legales vigentes. Con esta parrafada que he escrito sólo expreso una linea de opinión que, creedme, comparten muchísimos docentes que conozco no sólo de mi actual trabajo, sino de amistades ajenas a él.

Y ¿cómo he llegado a esta opinión tan radical? Pues muy sencillo. A los que nunca hemos tenido nada, a los que hemos tenido que depender de becas para poder estudiar, a los que hemos salido adelante dejándonos la piel, simplemente nos enfada muchísimo que se nos trate con la misma actitud que a aquellos que teniendo más posibilidades deciden no aprovecharlas en nombre de su futuro.

He dicho


Larra y Yo o Cuando el amor mata

 Mariano José de Larra: un hombre cargado de frustraciones, reflexivo, dado a la introspección, disolvente, solitario. Larra fue un hombre sin amigos, o con pocos amigos. Un tipo empeñado en preparar durante toda su vida la pistola que le iba a levantar la tapa de los sesos.
Su primera y su última frustración fueron amorosas. Resulta curioso encontrar en un talento literario de tal magnitud un comportamiento sentimental tan inexperto, una inestabilidad emocional tan desmedida. Todo esto le cargó de frustraciones. Pero no sólo fueron amorosas. La lista es copiosa. Larra es el hombre que intentó mil cosas y sólo acertó en una. “En cada artículo entierro una esperanza o una ilusión”, nos dice en uno de ellos. Sólo en esto acertó.
A los 20 años se casa con Josefina, una joven sin sustancia, superficial, aniñada y ridícula, una mujer que poco o nada iba a aportar en la vida de un hombre con inquietudes literarias. Sin duda éste fue el gran error sentimental de Larra, no será su primera decepción.
Pero el gran amor de su vida se llamaba Dolores Armijo y estaba casada con el hijo de un conocido abogado. Relación adúltera por tanto entre ambas partes. Pertenecía Dolores a ese tipo de mujer elegante que interesa y rinde, cultivada, discreta, graciosa, atrevida, eterna soñadora de una gran pasión que cuando llega viene siempre acompañada de inconvenientes que ella prefiere evitar refugiándose en el sereno aburrimiento de su vida conyugal. La mujer que primero se revela ambiciosa y vehemente en su pasión para luego negar el desafío y exigirle a su amante la tranquilidad de un amor discreto y duradero.

Larra la conoce en un salón madrileño y pronto se reconoce trastornado. Corre el año de 1830. Sólo hace uno de su boda con Pepita.
En 1834 Larra se separa de su mujer, y otro tanto ocurre entre Dolores y su marido .Dolores se retira de los chismes de Madrid a Extremadura primero y luego a Ávila. Nuestro escritor siguió a Dolores hasta Extremadura. Pero lo cierto es que no se encontraron, pese a coincidir en Badajoz. De allí partió hacia Lisboa, donde se embarcó hacia Londres.
Todo el año de 1835 lo pasa Larra fuera de España, viajando por Europa.

¿Reanudaron Dolores y Larra su relación al regreso de éste en diciembre de 1835? Sí
Y ¿qué llevó a Dolores en Febrero de 1837 a tomar la decisión de volver junto a su marido en Manila, tras casi tres años de separación?¿Buscó Larra tras su fracaso de intentar introducirse en la política una última razón de ser en Dolores?

El 13 de Febrero de 1837, por la tarde, y acompañada de una de sus cuñadas, Dolores visita a Larra en su casa de la calle de Santa Clara, cerca de la plaza de Oriente, para pedirle unos documentos privados, probablemente cartas que pudieran comprometerla. Es la tarde de la ruptura. Dolores tiene decidido irse a Filipinas.

Es inútil preguntarse por las razones del suicidio de Larra. Desde meses atrás venían repitiéndose en sus artículos, esas auténticas confesiones de un hombre desesperado, alusiones veladas a un posible deseo de quitarse la vida. La visita de Dolores fue la gota que colmó el vaso de su desesperación. Poco después de la despedida Larra se descerrajó un tiro en la cabeza. La bala penetró entre la oreja y la sien derecha, salió por encima de la  sien izquierda, atravesó una puerta vidriera y se instaló en la pared.            

Dolores Armijo no imaginaba que tan sólo unos meses después sería víctima de un desastre inesperado. No sabía que el viejo mercante en el que se embarcó para iniciar una nueva vida no llegaría a Filipinas. No sabía que aquel barco se hundiría a la altura de la costa de Buena Esperanza. Ignoraba que no habría supervivientes.

Y os preguntaréis: ¿dónde está el "YO" del título?... sencilla respuesta de una sola palabra: Implícito