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Mostrando las entradas etiquetadas como Literatura

Transverberación

  Cerró la puerta con un clic suave. Una casa vacía, y dentro, ellos: M y F. La levedad del clic sonó como una señal reverente, como si cada átomo de la estancia se dispusiera a recibir lo sagrado de lo que estaba por ocurrir. Era de noche. El silencio, fuera y dentro, se sostenía con un respeto casi litúrgico. Era abril. Por la ventana abierta se colaba la segunda luna llena de esa primavera, rielando entre el leve ondeo de la cortina. Una brisa suave perfumaba la estancia de tomillo, retama, mimosas y resina quemada. Dentro, solo la luz trémula de una lámpara. Su resplandor arrojaba sombras alargadas que trepaban por el suelo y las paredes, como espectros informes estremeciéndose con la quietud expectante del aire. No era miedo lo que los inmovilizaba, era algo ancestral: dos cuerpos descalzándose por un saber heredado de siglos, como si escucharan aquella voz tronante que les susurraba: “desnuda tus pies de las sandalias, pues la tierra que pisas es tierra sagrada”. M dio la e...

Toda una vida

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 No hay más mundo que el que se encerraba en aquellas cuatro mínimas paredes. Nada importa más que esta noche, este momento, esta luz frágil… este baile. “Toda una vida te estaría mimando, te estaría cuidando, como cuido mi vida que la vivo por ti”- susurraba en mi oído mientras nos movíamos al ritmo de Machín. Solo quería llorar, tras tantos años, solo quería llorar y acariciar su rostro surcado de tiempo y espacio.  A pesar de ello, reconoció mi mirada y sonrió, igual que su mirada me reconoció la primera vez que se cruzó con las mía en aquel mundo gris que parecía querer acabarse cada día, sin alicientes… Estabas tan guapo con tu uniforme del ejército… tú me decías lo mismo, pero tú estabas más guapo. Las guardias hicieron el resto, historias de la “mili”, lo llamaban. Salvo que esta no la podíamos contar cuando se acabó y cada uno nos fuimos por nuestro lado en aquel Madrid tan gris. Jamás le confesé las ganas que tenía de llamarle en cuanto llegué a casa y arrojé mi petat...

Tu voz. Romeo Murga

Tu voz, eso es lo que amo,   más que tu corazón y casi más que a ti; esa cosa invisible que sale de tus labios, y junto a mis oídos, triste, viene a morir;   esa cosa tan dulce con que tú me respondes   y con que aquella tarde me dijiste que sí. Tu voz, eso es lo que amo. ¡qué bonita es tu voz!   Más que tu cuerpo todo y más que toda tu alma. ¡Qué manera que tienes de embellecer las sílabas,   gotas del encantado surtidor de tu charla! ¡como vibra en el aire la música pequeña de tu voz, perfumada de evocaciones claras! ¡Con qué dulzura pende de tu boca graciosa en invisible y diáfano rosario de palabras! Tu voz, eso es lo que amo; el eco triste y trémulo de tu alma triste y trémula; eso que cuando callas, se aleja hacia la sombra, y cuando vas a hablarme, desde la sombra llega. Amo tu voz, tan tenue como la brisa que pasa rozándole los pétalos al clavel de tus lab...

Ellos se van, tú te quedas

Hacía mucho tiempo que no escribía aquí, pero mi vida ha sido un camino monótono y casi de inercia estos últimos meses. Sin embargo, hoy, a estas horas ya de la madrugada, necesitaba escribir para exteriorizar sentimientos. Acabo de llegar de la ceremonia de despedida de alumnos de segundo de bachillerato de mi colegio. Y en resumidas cuentas, cada vez lo llevo peor. El primer año estuve frio, no conocía a los alumnos y básicamente fue un trámite. El año pasado conocía de una optativa del año anterior pero no había, que digamos, muchos lazos de unión, salvo excepciones. Pero sin duda este año me he emocionado, aunque ni he querido ni he podido exteriorizarlo ante ellos. Y es que, una de las cosas malas de pasar del lado de los que se van al lado de los que se quedan, sin ningún tipo de transición, hace que no te acostumbres muy bien al hecho de dejar volar a los pájaros del nido, por así decirlo. Y sé, y lo comentaba a un compañero, que cada año va a ser peor. Sobre todo porque, con ...

Larra y Yo o Cuando el amor mata

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 Mariano José de Larra: un hombre cargado de frustraciones, reflexivo, dado a la introspección, disolvente, solitario. Larra fue un hombre sin amigos, o con pocos amigos. Un tipo empeñado en preparar durante toda su vida la pistola que le iba a levantar la tapa de los sesos. Su primera y su última frustración fueron amorosas. Resulta curioso encontrar en un talento literario de tal magnitud un comportamiento sentimental tan inexperto, una inestabilidad emocional tan desmedida. Todo esto le cargó de frustraciones. Pero no sólo fueron amorosas. La lista es copiosa. Larra es el hombre que intentó mil cosas y sólo acertó en una. “En cada artículo entierro una esperanza o una ilusión”, nos dice en uno de ellos. Sólo en esto acertó. A los 20 años se casa con Josefina, una joven sin sustancia, superficial, aniñada y ridícula, una mujer que poco o nada iba a aportar en la vida de un hombre con inquietudes literarias. Sin duda éste fue el gran error sentimental de Larra, no será su primer...

"A la vida bona"

ANTES DE EMPEZAR A LEER: vete al margen izquierdo abajo y apaga la música, te hará falta. Sin duda alguna, si tanto me atrae el Siglo de Oro es porque a pesar de todo se sabía vivir, se disfrutaba la vida,  la gente sabía reírse sanamente de todo y de todos a pesar de vivir la más miserable de las épocas. Sin duda es una gran lección que deberíamos aprender TODOS: aprender a sonreír al mal tiempo. Y aquí es donde aparece Juan Arañés, un compositor a caballo entre los siglos XVI y XVII que compuso, a mi juicio, la mejor pieza que canta a la sana diversión y a la risa de todos de la época. La chacona "A la vida bona", también llamada "el sarao de la chacona". Aquí lo tenéis, ponerla bien alto y seguir leyendo: Me puedo imaginar lo que pasaba en los palacios, en las plazas o en los teatros cuando sonaba esta pieza. Me imagino que la gente se la sabría de memoria, la cantaría a gritos y la bailaría con apasionamiento, supongo que, como toda chaco...

Y tú ¿hasta dónde llegarías por amor?

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"Yo también lo sé: nunca me amó. ¿No amaba a ese infeliz escudero cuando se unió a él en indisolubles lazos? ¡Loco, insensato de mí! Ah, quien quiera que seas la que vienes a implorar mi espada, ¡cuán poco conoces el corazón del hombre! ¡Un amante correspondido, un mortal feliz es invencible; a un miserable despechado y aborrecido un niño le vence!". El doncel de don Enrique el Doliente. Cap. XIV. Mariano José de Larra. Acababa de anochecer en Madrid. El viento frío de febrero azotaba con fuerza las ventanas de la casa de Larra. Olía a lluvía, quizá a nieve. La chimenea crepitaba. Fígaro, sentado en su silla, perdía su mirada en la llama de un quinqué. Sujetaba su cabeza revolviéndose el pelo. El nudo de su corbata deshecho. Las manos frías. Sus pensamientos en aquel viaje inútil a Ávila. Papel en blanco con goterones de tinta de un color tan negro como sus recuerdos.  Así es mi vida, un papel en blanco con salpicaduras informes en negro- pensaba para sus adentros. Has...

Tiempo de silencio...

Esta noche me desperté abrazado a un cojín de mi sofá. El frío no podía ser más frío. Pero era aquel frío que no se siente por la piel y cala los huesos, como el agua cala en las grietas sin necesidad de mojar todo lo que hay alrededor. Y así me encontré, frotándome los ojos y calmando mis sueños, los que tuve abrazado al cojín y no fueron, no son, no serán. Fuera, el viento soplaba con muy mala leche, parecía que estuviera enfadado con nosotros, bueno, conmigo. No creo que nadie más haya tenido semejante estupidez de idea. Casi esperaba que rompiera los cristales y entrase a lo grande haciéndome sentir ya frío del todo. Aquél que se cura parapetándose en otro... pero sólo tenía mi cojín y mi manta vieja. Con los ojos de la vetusta torre mirándome -tranquila, puedes mirar, no te vas a escandalizar con nada- y la noche estrellada en lo alto y a los pies, hacia el sur, las torres de la gran ciudad ocultas tras el ramaje desnudo de un... da igual, no sé que árbol es; sólo sé que está de...

Nuestra abuelita, la cuentacuentos

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Viendo el periódico esta mañana me emocioné al ver a una abuelita en su silla de ruedas y profundamente emocionada ante el calidísimo y merecidísimo aplauso que le daba un audiotorio lleno de autoridades. Y es que, a mi parecer, Ana María Matute es la abuelita de todos los que de mi generación soñamos con ser escritores, con alcanzar una micra de la trascendencia en la historia de nuestras letras que ella ha conseguido. Sí, una abuelita que desde pequeños nos daba sus obras para que nosotros las leyéramos, no nos las contaba a los pies de la cama, no, se sentaba a mirar cómo nos emocionábamos leyendo sus "mundos posibles". Y cuando ya somos mayores, de repente, nos entrega su legado. Una herencia recogida en su discurso de recepción del Premio Cervantes que (por fin) le ha sido entregado. Un discurso majestuoso y gigantesco. El rey de los discursos, en mi opinion. Un emperador que acaba así: "Y me permito hacerles un ruego: si en algún momento tropiezan con una historia...

Cosas que ponen la piel de gallina

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Hoy he llegado a una conclusión: Lorca sólo hubiera permitido recitar sus poemas a Lola Flores. Leed estos poemas: Es verdad ¡Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero. ¿Quién me compraría a mí este cintillo que tengo y esta tristeza de hilo blanco, para hacer pañuelos? ¡Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Gacela del mercado matutino Por el arco de Elvira quiero verte pasar Para saber tu nombre y ponerme a llorar. ¿Qué luna gris de las nueve te desangró la mejilla? ¿Quién recoge tu semilla de llamarada en la nieve? ¿Qué alfiler de cactus breve asesina tu cristal? Por el arco de Elvira voy a verte pasar para beber tus ojos y ponerme a llorar. ¡Qué voz para mi castigo levantas por el mercado! ¡Qué clavel enajenado en los montones de trigo! ¡Qué lejos estoy contigo! ¡qué cerca cuando te vas! Por el arco de Elvira voy a verte pasar para sufrir tus muslos y ponerme a llorar. Soneto de la dulce quej...

Romeo y Julieta

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R- Si con mi mano, que bien se que es indigna, profano este relicario, es un dulce pecado. Mis labios dos ruborosos peregrinos, como expiación, estan prontos a borrar el áspero contacto con un dulce beso. J- Buen peregrino... ¡sois injusto con vuestra mano!... sólo muestra respetuosa devoción. Los santos tienen manos que los peregrinos con las suyas tocan: Juntar palma con palma es el beso de los peregrinos. R- ¿y no tienen labios los santos y los peregrinos también? J- ¡Sí tienen labios que deben dedicar a la oración! R-... entonces, Santa Adorada, dejad que los labios hagan lo mismo que las manos... muévaos su plegaria, acceded para que la fe no se convierta en desesperación. J- Los santos no se mueven... aunque accedan a las plegarias R- ¡Pues no os movais mientras recojo el fruto de mis preces! Así, gracias a los vuestros, mis labios limpios quedan de pecado. (se besan tímidamente) J-¡Ahora tengo en mis labios el pecado de los vuestros! R- ¿el pecado de mis labios? ¡Oh falta dulcem...

Literatura Práctica

La gran pregunta: ¿cómo remozar la literatura clásica española para ponerla al alcance de los chavales de entre 14 y 18 años?... aquí un ejemplo gigantescamente fantástico. No es que me guste el hip hop, pero ¿por qué no ir más allá?... ATENCIÓN, DECLARACIÓN DE INTENCIONES: Quiero que el día del libro rindamos, con ayuda de los alumnos, un homenaje a la historia de la literatura representando pasajes famosos en hip hop... ¿qué os parece a vosotros la idea? ¿os imaginais un soneto de Quevedo, el Monte de las ánimas de Becquer, la muerte de Celestina, Lazaro y el ciego, el interrogatorio de Fuenteovejuna... en hip hop? ¿qué pensais, fieles lectores? jejeje. Yo, personalmente, creo en ello como metodo... y mucho.

Calvin y Hobbes. Vol 1

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1.- Genio Incomprendido 2.- Caer con estilo 3.- Suicida Adoro estas tiras...

Tiempos oscuros

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Cuando llega la tormenta, los hombres actuan conforme a su naturaleza: Unos enmudecen de terror... Otros huyen a esconderse... Y otros despliegan las alas cual águila y vuelan enfrentando el temporal...

Historia de un beso

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"Yo creo que lo mejor que tenemos es el amor: ese misterioso poder que sale de nuestros cuerpos. No hay nada más hermoso que pueda sucedernos. El amor como la música, como la pintura, como los libros... no se busca, se encuentra. El amor es como... es como la risa: cuando llega, no hay quien pueda resistirse. Cuando te da el amor, como cuando te da la risa, todas tus defensas saltan en pedazos. No hay dinero en el mundo para poder pagar el amor de una pareja. El amor es la mayor recompensa que tenemos las personas por estar aquí, aunque a veces, deje una herida en el alma de porvida." Alfredo Landa en Historia de un Beso.

El poema de amor más hermoso jamás escrito. Vol.2

Te quiero Un lago en una isla eso es tu amor por mí, y mi amor te rodea como un inmenso mar de silencios azules; pero tienen también tus grandezas ocultas. Soy un niño de sal sobre tu falda; me sostienen tus prados submarinos, eres frondosa cumbre, eminencia visible de tu tierra profunda. Me enriquecen los ríos, y tu amor, ese lago corazón de la isla, es la fuente de todas las líquidas comarcas. Te haces querer. Te quiero. Mira mis blancas olas. Manuel Altolaguirre.

El poema de amor más hermoso jamás escrito. Vol.1

Te quiero. Te lo he dicho con el viento, jugueteando como animalillo en la arena o iracundo como órgano impetuoso; Te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; Te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas; Te lo he dicho con las plantas, leves criaturas transparentes que se cubren de rubor repentino; Te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta: más allá de la vida, quiero decírtelo con la muerte; más allá del amor, quiero decírtelo con el olvido. Luis Cernuda. Los Placeres Prohibidos (1931)

La torre herida por el rayo

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La mañana... La torre herida por el rayo es el arcano XVI del Tarot. Expresa catástrofes y desgracias, el desmoronamiento, el hundimiento, la ruina de la Casa de la Vida, es decir, del individuo mismo cuando el mal penetra en su interior. -------------------- La torre... Soneto al soneto "Amor constante más allá de la muerte" de Francisco de Quevedo Autor: Yo mísmo. Lágrima en suspiro se consume, llorando, gritando el amante espera el adios final ni el más fuerte asume al c errar mis ojos la postrera palabra que viva el aire se lleva veloz al corazón que amor había, saeta tal que causa herida nueva, sombra que me llevó del blanco día. Las manos se separan del amado última vez que ya las ha sentido su cuerpo dejará, no su cuidado Cantará sobrio el latiente enlutado, en tristes arias de pena vestido: polvo será, mas polvo enamorado. -------------------------------- El rayo... Es justamente la representación opuesta del Arcano del Carro del triunfo, es el anuncio de un suceso re...

Todo tiene su tiempo

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Hay un tiempo para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: Un tiempo par nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reir, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar; un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz. Eclesiastes 3, 1-8

Sueños Rotos

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Yo insistente Cierro los ojos: desaparece el mundo. En el interior negro de mi cuerpo sigue mi yo sombrío sin cambiar de postura. Ensimismado, mudo, impenetrable. Asusta su silencio: es un reproche. Abro los ojos: el mundo reaparece luminoso, diverso. Pero mi yo persiste, no abandona. Él es el que lo mira, él es el que proyecta el mutismo obstinado, la frialdad distante que el mundo me devuelve implacable, severo. Siempre la esperanza Esperar la desdicha, ¿es una forma de esperanza? La menos peligrosa, en cualquier caso. La que no puede defraudarnos nunca. Por raro que parezca Me hice ilusiones. No sé con qué, pero las hice a mi medida. Debió haber sido con materiales muy poco consistentes. Caída Y me vuelvo a caer desde mí mismo al vacío, a la nada. ¡Qué pirueta! ¿Desciendo o vuelo? No lo sé. Recibo el golpe de rigor, y me incorporo. Me toco para ver si hubo gran daño, mas no me encuentro. Mi cuerpo ¿dónde está? Me duele sólo el alma. Nada grave. Todos los poemas anteriores son de Áng...