El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos.

*AVISO: ESTE POST CONTIENE SPOILERS Y NO AVISARÉ CUÁNDO VAN. SI LEES ESTE POST SIN HABER VISTO LA PELÍCULA, ES BAJO TU RESPONSABILIDAD*

Empezaré reconociendo un gran, grandísimo error por mi parte. He ido a ver esta película esperando algo. Nunca se debe ir a ver una película que deseas ver esperando algo, acabas decepcionado. En mi caso el grado no llegaría a decepción, pero sí, quizás a indiferencia. La película, en resumen, me ha dejado tibio tirando a frío.
Y el lector se preguntará ¿y qué esperabas? Muy simple: un nuevo "El retorno del rey". Cuando, hace ya 11 años, vi "El retorno del rey", me quedé pegado en el asiento e incapaz de reaccionar ante semejante epopeya, grande y majestuosa en cada uno de sus matices. Una película que me dejado en un, casi, estado de shock. Con la que, sin darme cuenta, limpié una lágrima furtiva en las arengas de Theoden en los campos del Pelennor y de Aragorn ante la Puerta Negra y reprimiendo el impulso de levantarse en el cine a gritar "¡MUERTE!" y aplaudir. Con la que sentí cómo, al igual que Frodo, una parte de mi vida se marchaba a esa tierra imperecedera e inmortal más allá del mar. Supongo que ver "La batalla de los cinco ejércitos" desde una perspectiva adulta también ha sido un error, aunque el final sí me haya dicho mucho: soy un hobbit que, algún día, puede volver a Hobbiton, siempre contra mi voluntad.
Pero vayamos a la película y a comentar diversas partes. Procuraré no extenderme mucho.
En general diré que hasta la batalla (la madre de las batallas, en cuanto a su duración) mantenía esa esperanza, a la que antes hacía mención, viva.
El comienzo es trepidante, quizá demasiado súbito. He echado de menos un mini prólogo antes de la secuencia (buenísima) de Smaug reduciendo a escombros y ceniza la Ciudad de Lago. ¿Qué hubiera puesto yo de prólogo? A Thorin, todo gira en torno a él en esta película y todos los acontecimientos son provocados por él. Thorin viendo salir a Smaug hacia Lago, momentos antes de finalizar la película anterior, y al resto de enanos y Bilbo corriendo fuera a ver qué pasará mientras él se gira y camina hacia el tesoro de los enanos. Y sólo un plano en el que su cara refleje la locura incipiente. Sólo eso. Un minuto, a lo sumo dos de película y después volvemos ya a Lago instantes antes de su destrucción.
Muy buena la destrucción de Lago a manos de Smaug. Me ha gustado mucho esa secuencia. Sólo un "pero": Stephen Fry se merecía un final más chulo que el de ser aplastado por el dragón. Pero bueno, ese es un pero.
Y ahora vayamos con Alfie, el leal, cobarde y corrupto consejero del (difunto) gobernador. Muy innecesario, no sé si soy yo, pero creo que los guionistas no sabían cómo acabar con ese personaje y le han tenido pululando por diferentes escenas hasta casi el final de la batalla sin NADA que aportar, más que algún gag un poco forzado. Por supuesto no merecía morir (y no muere, cosa que me parece bien puesto que no es un "Grima, lengua de serpiente"), pero tampoco ser estirado hasta el hastío. Debería haber cogido su cuenco de monedas y haberse largado mucho antes.
Todo el trecho que hay entre el final de Smaug y la batalla está ocupada por dos historias paralelas que, casualmente han sido lo que más me ha gustado de la película.
La primera una soberbia recreación de la expulsión de Sauron de Dol-Guldur. Muy, muy grande. De esta no diré nada más porque merece la pena dejarse encantar por ella.
La segunda es la construcción de la enagenación transitoria de Thorin. Shakespeareana, muy shakespeareana. Veía en Thorin un Otelo consumido, no por los celos como el moro de Venecia, sino por la codicia. A mi juicio una gran interpretación de Armitage.
Y vayamos a la batalla. Larga. Visualmente una virguería. Pero muy larga. Aunque también es cierto que cuando ha empezado la batalla he empezado a sentir la necesidad de evacuar líquidos, con lo que también sumo cierta impaciencia por mi parte. Habrá que verla de nuevo con la vejiga vacía, o al menos con un baño más cerca.
El detalle de las señales visuales desde el alto mando de los orcos durante la batalla me ha gustado.
¡Ah! y quiero suponer que en la versión extendida, profundizarán más en el personaje de Dain, pie de hierro. No porque sea mi favorito, ni mucho menos, sino porque aparece, desaparece y alguien que no sepa mucho de la historia no sabrá que es él el que, tras las muertes de los entronizables, hereda la corona de "Rey bajo la Montaña". Pero quiero suponer que sí lo mencionarán, al menos, en la versión extendida.
Las muertes son buenas, me gustan. La de Fili rápida, la de Kili sin sentimentalismos excesivos y la de Thorin muy digna, aunque bendita manía la que tienen los señores cineastas en hacer algo que suelo odiar mucho, que es hacer hablar a los moribundos. Y la muerte de Tauriel... ¡SORPRESA! ¡NO MUERE!. Creo, ahora más en frío, que Peter Jackson sabría que debíamos esperarnos la muerte de la elfa y por eso no la mata. Si es por eso, le diré, señor Jackson, que me descubro ante usted. Ha conseguido sorprenderme.
Y el final. Así como la batalla ha sido demasiado larga, el final demasiado rápido (a pesar de lo que mi vejiga opinase). Un final de unos... ¿10 minutos? La sensación que tengo es de imaginarme a Peter Jackson diciendo a todo el equipo "venga, va, acabemos rapidito que nos cierran el super". Aunque genial los lazos que unen esta trilogía con la del Señor de los Anillos, el inesperado (y genial) inicio de la búsqueda de Legolas de un joven dúnedain llamado "Trancos". Y por supuesto algo que me encantó de la primera película y es el enlazar la trilogía justo con el principio de La Comunidad del Anillo, el día de la fiesta de cumpleaños de Bilbo. Con la llegada de Gandalf. Eso me ha parecido muy bueno.
En fin. Creo que tengo que procesar aun si realmente me ha gustado o no. Por ahora, debido a lo que he contado al principio, mi sensación es más de un "meh" que de un "wooo" hablando en onomatopeyas.
Aun así, es una película que hay que ver.

Pero como última vez que veremos la Tierra Media en cine... "meh".

Fue un sueño... ¿o no?

*Para una mejor experiencia, se ruega a los lectores pongan como fondo la música del siguiente link, gracias* https://www.youtube.com/watch?v=us1C1DHoho4

Jamás me he permitido volver a recordar lo que sucedió aquella noche. Me prometí a mí mismo que lo olvidaría. Pero supongo que, en cierta medida, será terapéutico contarlo, si bien no es una historia agradable ni el relato está hecho para aquellos que sean impresionables. Se harían un favor a sí mismos cerrando esta página y buscando algo más complaciente con su ánimo.

No era una noche especial, ni un aniversario. Ni siquiera la típica noche de tormenta y lluvia. Era una noche de septiembre. Algo más calurosa de lo habitual, por lo que había que desprenderse en gran medida de sábanas y prendas para poder dormir con comodidad.

Y así hice. Me tumbé sobre la cama y esperé que el sueño hiciera presa de mí. Como era de esperar, me quedé dormido no sé en qué punto. Pero dormido estaba.

Algo me despertó de golpe. En varios segundos tuve la oportunidad de hacerme consciente de que aquello que me despertó fue el grito propio de los que se ahogan. Un grito a medias, se podría decir. Varios segundos después intentaba racionalizar el hecho y decirle a mi cuerpo que lo que había escuchado no era más que pura fantasía provocada por el sueño que acaba de repente. Y tras varios minutos que empleé a fondo en calmar mis latidos, volví a cerrar los ojos.

El frescor propio de la madrugada empezó a invadirme y decidí cubrirme con la sábana. Pero a los pocos minutos empecé a sentir que ese frescor se convertía en frío, un frío que se convirtió en helada. Una helada que solo se localizaba en una rodilla, la derecha. Extrañado por el hecho abrí mis ojos. El frio se esfumó de golpe. Aquel hecho me inquietó y volví a cerrar mis ojos. Pocos segundos tardé en volver a sentir ese gélido frío en mi mano derecha. Volví abrir los ojos...

Nada.

Mi mente racional había empezado a sucumbir a la sugestión. Al hecho primario de nuestro subconsciente que la racionalización científica de los hechos ata con firmeza. Me levanté de la cama y paseé por la habitación. Salí a la terraza y encendí un cigarrillo. Eran las 2 de la mañana. Sorprendentemente pronto. Más aun cuando se desea la luz del día con fuerzas. En el silencio me percaté de que los vecinos de arriba aun estaban despiertos. Al menos uno de ellos pisaba con paso lento. En el silencio de la noche, los pasos de un ratón se convierten en una suerte de taconeo.

Tiré el cigarro y volví a la habitación que tenía ahora una temperatura helada toda ella. El frío no era natural y menos cuando hacía unos 15 grados en el exterior.
Nada se movía, todo parecía haberse detenido en el tiempo. Ni un sonido más. Me tumbé en la cama y me decidí a dormir de una vez por todas. Mi espacio aun estaba caliente. Me aferré a él y me cubrí con la sábana, aquel frío no era natural. Estaba decidido a cubrirme con la colcha cuando fui incapaz de atraerla a mí. Como si algo la hubiese atrapado. Me incorporé para cogerla. Tiré de ella con fuerza. Una mano blanca, veloz y repentina la agarró.

Un grito se ahogó en mí y corrí gateando hacia la otra punta de la cama. Me encogí y sin parpadear, fijé mi vista en aquel lugar donde apareció aquella mano blanca. No pasaron más que unos pocos segundos cuando mi visión periférica notó un movimiento justo a mi lado... Tenía tanto miedo que no me atreví a mirar directamente. Pero allí había algo. Un rostro pálido me escrutaba sin parpadear. Una mirada tan negra y profunda que parecía no tener ojos y a pesar de ello me observaba... el rostro de una mujer sin ojos... Y entonces la miré directamente.

Desperté. Era ya de día. El sol entraba por mi ventana a raudales. Todo había sido una pesadilla. Yo había despertado de espaldas a la ventana... No... el sol no entraba a raudales. Una sombra se interponía en su camino.

Me giré y mi rostro se desencajó. Mi grito resonó en mi habitación.

En la ventana, colgando muerta de una cuerda, me miraba el rostro de una mujer sin ojos.

Adiós

Esperabas en un muelle. Era uno de esos atardeceres de junio, dorados y ambientados por una brisa con olor a mar.
Me acerqué a ti paladeando los pasos que nos separaban, como queriendo prolongar lo inevitable años. Nunca olvidaré en cuánto me fijé en tu camisa blanca resplandeciente, desabrochada excepto en los botones centrales. Tu pelo se movía con pereza por la brisa. Tu mirada al fin se fijó en mí unos instantes.

Una sonrisa se dibujó en tu cara, era una de esas sonrisas que hacen aparecer arrugas en los ojos. Nunca la olvidaré. Dejaste de desamarrar los cabos de tu barquito y viniste a mí.
Los dos nos acercábamos poco a poco, tú también parecías querer prolongarlo. Cuando estuvimos frente a frente me acariciaste el pelo. Sobraban las palabras. Era la hora de despedirnos pero ninguno de los dos parecíamos dispuestos a decirnos nada. No podía apartar mis ojos de los tuyos. Y entonces una lágrima se escapó de mis ojos. Rehuí la mirada y agaché la cabeza para empezar a llorar. Tú levantaste mi barbilla. Esperaba que me dijeras "tonta" pero no lo hiciste, solo secaste mis ojos con tus pulgares sosteniendo mi cabeza. Supe que te quería besar y tú también lo supiste. Porque aún sin palabras los enamorados somos capaces de hablarnos. No puedo recordar cuánto tiempo tardamos en unir nuestros labios, pero paladeé cada milésima. Y es que supe en aquel momento que aunque iba a echar de menos tus besos, echaría mucho más de menos esos instantes en los que, con los ojos cerrados, los esperaba. No podría explicar cuánto fue dicho con aquel beso. Pero lo que no fue dicho con él, fue dicho con el abrazo con lo siguió. Escuché tus latidos y supe que nunca querría quitarme tu sonido de mi cabeza. Y entonces nos separamos y te hiciste a la mar. Te dije adiós sin dejar de escuchar tu latido en mi cabeza.

Tu mirada se fijó en mí unos instantes y rápido volviste a la faena de desatar los cabos de tu embarcación... Ojalá todo lo que acabo de imaginar hubiese sido real. Tus ojos, tus pulgares en mi cara, tu beso, tus latidos... Soy una chica tonta por haberme escondido de ti, por haberte querido en secreto. Y ahora, tengo que ver, impotente, cómo te alejas de mí para siempre, y cómo la oportunidad de haber vuelto a amar a alguien se va contigo. Mejor así. Nunca habría conseguido nada. 

Shachath

-¿Eres...?
-Sí, he venido a llevarte a casa
-No te esperaba tan pronto.
-Nadie me espera.
-... Vaya... esto es...
-Es curioso cómo todos acabáis llegando a la misma conclusión...
-Será que nos creemos más especiales de lo que en realidad somos.
-Lo es.




-¿Puedes permitirme un momento?
-El que necesites... pero, créeme, estás preparado.
-Me quedan tantas cosas...
-Necesitarías otras dos vidas más para hacer todo lo que quieres.
-Entiéndelo es...
-Mi consejo, llegados a este punto es que pienses en todo lo que has hecho y no en lo que te queda por hacer...
-He vivido mucho ¿eh?
-Sin duda... has hecho mucho...



-¿puedo hacerte una pregunta?
-No hay momento más idóneo... me decepcionaría que no las hicieras, puesto que estoy aquí para contestarlas.
-¿Qué sentido tiene todo si al final se acaba?
-Es un relevo eterno. Naciste para pasar el testigo.
-¿Tan simple?
-No lo es. Piensa que sin ti, no habría futuro para miles que llevarán una parte de ti.
-Supongo que, al fin y al cabo, somos inmortales.
-Supones bien. Es necesario empezar y terminar. Sería tan egoísta no dejar paso al futuro...
-Viéndolo así, me quedo más tranquilo. Porque una parte de mí siempre vivirá.





-Respóndeme otra pregunta ¿hay algo más allá?
-Eso no puedo decírtelo, porque lo sabrás pronto.




-¿Me va a doler? Cuando muera ¿me va a doler?
-Será como quedarte dormido, pero más rápido.
-No eres tan terrible como te pintaban.
-No lo soy.
-¿Cómo lo harás?
-Te besaré y te quedarás dormido...
-¿Por qué un beso?
-Por amor. Viniste al mundo por amor y el ciclo debe cerrarse con el amor.



-¿Quieres que te bese ya?
-Déjame que eche un último vistazo a la luna y a las estrellas. Al paisaje bañado por la luz de la ciudad. El olor de la brisa de la primavera...



-Bésame...


Esas escaleras

Me robaste una parte de mí en esas escaleras. Te pediría que me la devolviese si tuviera el valor de volver a hablar contigo. Es que aun recuerdo de lo que hablabas... qué mal. Recuerdo el camino a casa. Recuerdo el frío de la noche de marzo y mis brazos con la piel de gallina. El olor a brisa del páramo. Tu peinado, tu perfume... qué mal.
No te confundas, ya no siento nada por ti, pero me gusta recrearme en ese recuerdo cuando llegan estas fechas. Al fin y al cabo, aislándolo de lo que pasó unos meses después, es un gran recuerdo, un recuerdo precioso.
A veces me gustaría revivirlo, pero creo que lo mejor de los recuerdos es que son recuerdos. Es de los pocos que creo que no he desvirtuado y permanece muy puro, muy fiel al hecho original.
Tu y yo en esas escaleras. Bueno, sobre todo tú sin parar de hablar y yo sin parar de asentir. Y luego el largo camino que acabó en un beso de los que se imprimen en los labios para siempre.

No es un recuerdo triste, ni que me entristece, de hecho ahora estoy sonriendo. Qué bonito.

Esperanza cruel.

Pierdo el sonido de tus pisadas alejándose. Cada vez es más imperceptible el murmullo crujiente de tus pasos en la tierra nevada... ya no están.

Me he quedado aquí, esperándote en vano. Ya te has ido para no volver. Estoy sólo en esta especie de plazoleta. A lo lejos el sonido de una fuente aun encendida, a pesar de las altas horas de la madrugada. Sólo una farola ilumina esta plaza y en contraste con la luz amarilla, copos de nieve gruesos. Caen lentamente, como plumas. No sopla ni una pizca de viento. Hace mucho frío.

Tomo plena conciencia de que estoy total y absolutamente solo en este paraje. Ni siquiera el sonido de un coche en la lejanía... nada.

Te has ido para no volver y he olvidado tus últimas palabras.

"Estás bien, estás bien"-me repito- "Has sobrevivido, estás bien"

No lo estoy, no estoy en absoluto bien. Pero aun así continúo con esta farsa: "estás bien"

No lo estoy. Pero no voy a dar mi brazo a torcer ni mucho menos voy a exteriorizarlo. Ni quiero ni puedo... hace demasiado frío esta noche.
Me siento culpable por no recordar tus últimas palabras y por no recordar... Cuando algo acaba, por norma general, se recuerda como empezó. Es una máxima humana. Nos gusta regodearnos en nuestra desgracia.
Pero aquí me tienes, intentando demostrarme "no se qué cosa". ¿Que eres más fuerte de lo que crees? Si lo fuera no sería más inteligente... yo qué sé.

Ya he perdido la cuenta del tiempo. No del espacio. El silencio, los pocos copos que caen con pereza, la luz amarillenta de la farola, el sonido del agua de la fuente a lo lejos... todo parecía preparado. Es precioso sentirse triste en un sitio así, ¿no te parece?.

Hay sitios y momentos hechos para cada sentimiento.

Es mejor levantarse e irse. El frío me quita las ganas de respirar... Aunque mañana, cuando me levante, tendré que volver a recordarme por qué sigo respirando.

Doy dos pasos lentos, muy lentos. Aun espero que vuelva. Doy tres más y caigo. Apoyo mis manos en la tierra empapada por la nieve... todo sucede a cámara lenta. Tan lenta que se me vienen mil imágenes a la cabeza mientras caigo. Las rodillas y las palmas de mis manos tocan el suelo a la vez. Me quedo mirando el suelo y jadeando.
No sé cuánto rato he pasado así.

Para levantarme inclino mi cuerpo hacia atrás y flexiono hacia delante las rodillas una a una.
Vuelvo a mirar al frente.

Me he levantado y vuelvo a mirar al frente. Pero sigo sin saber por qué tendré que volver a respirar, ni por qué me he levantado cuando lo único que quería era quedarme postrado en la nieve.

Conclusión: La esperanza es la máxima expresión de la crueldad universal.

Fue una vez, en un sueño

No sé quién eres tú, pero sé perfectamente quién soy yo: el rescoldo frío de unas llamas que una eternidad hace que se apagaron. Unos copos de nieve de enero que caen en tierra yerta. Se deshacen y son olvidados por quienes jamas los han visto.

Fue una vez, en un sueño, que fui feliz, que el sol no me producía asco y las nubes traían vida y no nostalgia. Porque yo amé y fui amado. No siempre tuve el corazón de piedra ni jugué a ser el antagonista de toda historia. Una vez, en un sueño, yo fui uno de vosotros. Tan alegre y enamorado del mundo, de la vida... de... tu nombre produce grietas en mi piedra, eres impronunciable.

Una vez, marzo olía a tierra mojada y el ocaso de un mes de abril sonaba como mil campanas repicando a la vez. Y los noches frías no existían, ni las mañanas automáticas, ni las tardes cansadas. Sólo existías tú, existíamos los dos.

Pero dejé de ser uno de vosotros y me convertí en un villano que desea el mal, que usa su magia para clavar espinas envenenadas en lo más profundo de vuestras conciencias y vuestros corazones latentes. Soy así porque una vez amé y fui uno de vosotros. Eres libre de rechazarme como todos, de buscar la manera de darme una y otra vez la espalda cuando lo único que deseo es comprensión y quizás esa mano amiga que, cuando has caído, te ayude a levantarte. Pero elegisteis encasillarme...

Los antagonistas solo existen porque existen los agonistas, soy porque vosotros me habéis creado para el rechazo, para recordaros el valor de las pequeñas cosas de la vida. No me culpéis entonces de ser como soy. Soy vuestro propio reflejo.

Pero todo es en vano. Soy la desesperación, la muerte, el miedo, el asco, el hastío, el reverso tenebroso de vosotros mismos que os esforzáis por esconder una y otra vez. Pero estoy ahi.

Los años pasarán y todo lo que tenéis se deshará como humo atrapado entre los dedos. Y, como yo, miraréis atrás y os preguntaréis cómo habéis llegado hasta ahí sin sentirlo. La respuesta que encontraréis es que, como yo, "fuisteis"... una vez... hace largo tiempo... en un sueño.

Tres lágrimas. "Y" y "P"

Y-¿Quién anda ahí?
P-Ya lo sabes
Y- (RESIGNACIÓN) Vaya... ocultarte entre las sombras de la noche y que un breve rielar de luna te ilumine. Una efectista puesta en escena, incluso para ti. ¿no crees?
P-Tan efectista como tu brusca desaparición...
Y- (SE LEVANTA DE LA CAMA) Bueno, algo me dice que esta va a ser un diálogo bastante intenso... Tu té era igual que el mío.

(PAUSA)

P- ¿Bolsitas de té de supermercado? Veo que hemos bajado el listón.
Y- Apenas tomo té desde que nos dejamos de ver... Siéntate frente a mí. Ya que hemos empezado esto como una escena de cine, hagamos honor al cine y continuemos así, lanzando guiños a películas.
P- (SORBO DE LA TAZA)  Está bueno para ser de esta marca. Aunque no es té, es infusión. Vaya decepción.
Y- (DURO) Ya sabes que no es justo criticar a un anfitrión que no esperaba tu visita...
P- Has aprendido a ser más cínico desde la última vez...(PAUSA)...  ni se me esperaba ni se me quería.
Y- Creía que íbamos a rodear el tema con más diálogo hipócrita durante media hora más, pero ya que lo has referido, aunque indirectamente, haré la gran pregunta: (PAUSA BREVE, MIRADA FIJA EN P) ¿Cómo me has descubierto?
P- (SONRISA JACTANCIOSA)- Porque por muchos kilómetros de tierra de por medio que pongas y por muchos truquitos de ilusionista que hagas desapareciendo de la noche a la mañana sabes tan bien como yo que... (MIRADA FIJA EN Y) jamás podrás escapar de mí.

(SILENCIO)

P- (RETIRANDO LA MIRADA) Y dime ¿qué tal te ha ido?
Y- (OJOS HÚMEDOS, GESTO DURO) Supongo que bien.
P- ¿Has vuelto a...?
Y- Lo sabes de sobra...
P- Sólo quería ser educado
Y- (SORPRESA FINGIDA) - ¡Ah!
P- Vamos, amigo... sabías que este día llegaría. Sabías que huir sólo era un... ¿cómo se dice?... un parche. Una solución temporal. Bueno, no del todo. Si hubieras vuelto a... ya sabes, y hubieras tenido éxito, yo no te habría encontrado jamás. Habría muerto.
Y- Y tu presencia no es más que la constatación de mi fracaso en "ese" asunto, ¿no?
P- Si algo me gusta de ti es que entiendes todo antes de que lo piense.
Y- Bueno... ¿acaso no somos parte de lo mismo?

(P ASIENTE. SILENCIO)

Y- Y dime ¿Sólo has vuelto para jactarte de tu eficacia como buscador?
P- He vuelto para quedarme
Y- Dime algo que no sepa
(P RÍE. Y MIRA CON ASCO)
P- Ambos sabemos cómo puedes acabar conmigo y sólo hay dos formas: o muero yo o morimos los dos muriendo tú. Y ambos sabemos que no tienes ninguna intención de morir, por tanto...
Y- Ojalá pudiera acabar contigo ahora mismo.
(SILENCIO)
Y- (LÁGRIMA CAE)- Ojalá fuera tan sencillo como en el resto de hombres... sólo me has traido infelicidad y días grises.
P- (CONDESCENDIENTE)- No puedo hacer nada para evitártelo... tú me creaste para esto y está en mi naturaleza.
Y- Eres la criatura que jamás debí crear
P- Tú me hiciste fuerte siendo como eras...
Y- No volveré a ser así jamás.
P- Y sin embargo te he vuelto a encontrar.
Y- No tengo la menor intención de hacer que te quedes mucho tiempo.
P- Eso dependerá de ti... ¿cuánto tiempo vas a seguir autocompadeciéndote?
Y- (SEGUNDA LÁGRIMA) Nunca más
P- De ser así estaremos poco tiempo juntos.

(SILENCIO)

Y- ¿Sabes algo de ellos?
P- Sé lo mismo que tú.
Y- Pensé que sabrías algo
P- Recuerda que soy tú
Y- Eras yo... Fuiste yo
P- Me has preguntado por ellos, eso significa que sigo siendo tú.

(Y RECUERDA EL PASADO. TERCERA LÁGRIMA. AL OTRO LADO DE LA VENTANA EMPIEZA A NEVAR)