Así que ¿ya no tienes miedo? Entonces eres libre.

Todos tenemos derecho  una catarsis, a una revelación, a una epifanía a una anagnórisis que lo cambie todo y te reconcilie contigo mismo, con el ser que habías llegado a odiar.
Solo que, a veces, esa catarsis no llega rodeada de luz, pólvora, truenos y sinfonías angelicales o grandilocuentes. A veces solo llega con un gesto tan simple y a la vez tan complicado como mirarse a un espejo.

Lo cierto es que hasta ahora he llevado una vida más o menos cómoda, con altibajos. Conforme pasaba el tiempo, más cómodo me sentía, pero hay veces en las que cae un rayo, otras en las que un golpe de sangre te para el corazón, otras en las que un zarpazo te golpea la cara y te tira al suelo. En ese momento pude elegir poner la otra mejilla, pude elegir contratacar, pude elegir quedarme llorando en el suelo. ´

Mi elección ha sido otra: levantarme y seguir caminando.

Voy a caminar hacia otro lado y a buscar en otra parte lo que, enarbolando el miedo, las mentiras y la impostura, se me intenta arrebatar y me niego.
Van a ser tiempos duros, muy duros para mí haciendo ese camino nuevo. Sin embargo, se que cuento con el apoyo de quienes realmente me quieren o simplemente me aprecian lo suficiente como para desearme lo mejor en todo.

Veréis, he perdido el miedo a perder. Lo he perdido y no me paraliza la idea de la nada porque me he desprendido de la comodidad: he elegido ir por el camino menos transitado, el más pedregoso, el más inseguro; pues se que la meta es más brillante, aunque cueste una vida alcanzarla.

Algunos deberían preocuparse (y mucho) cuando lo sepan: no tengo miedo. Ya podéis quitármelo todo, si queréis. Me da igual, se que sobreviviré. Tengo ante mí las suficientes oportunidades de volver a empezar como para no echarme al suelo y enterrar la barbilla en el pecho mientras lloro. Y si se vieran tentados a devolverme a su redil de temores, simplemente diré "hasta nunca" y me iré. Pero ahora que, por primera vez en mucho tiempo, he dejado de sentir la angustia por la nada, me siento feliz y sobre todo me siento libre.

Me siento libre para enterrar el pasado y poner las miras en algo grande, libre de seguir...

LIBRE DE SER.

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