Todo acaba

El vapor del té empaña mis ojos por momentos. Los cierro. Al abrirlos cae una lágrima. Créeme que no es por ti, no es por esta jodida situación. El calor me ha afectado a los ojos y acaban soltando lágrimas.
Hace un buen rato que te fuiste y no has dado señales. Yo, aquí, sujetando a dos manos un tazón de té. Con una manta sobre mis rodillas, mirando por la ventana. No se ve mucho, la noche es muy oscura. No hay luna. Sólo unos copos cayendo. Supongo que serán pocos, no se ve mucho más allá de lo que permite el residuo de la luz de la chimenea en el exterior.
Supongo que cuando vuelvas me dirás que todo ha terminado. No siento lástima, solo nostalgia... fuimos tan felices... Espero que me dejes eso, al menos. Todo dependerá del modo en que te vayas, creo. A lo mejor te digo que te puedes llevar contigo aquellos días de sol brillante y parques de césped húmedo. A lo mejor un estadio profundo de mi inconsciente surge en el último momento en un intento desesperado para decirte que te quedes... no creo.
Nunca pensé que estaría tan entero. Los escasos momentos en los que pensé que ésto podría acabar (siempre adormilados por una felicidad impropia)  me imagine abrazando una almohada mientras veía como te alejabas.
Ahora me planteo que realmente no te he amado nunca. Simplemente quería estar contigo por el miedo a estar sólo. Y algo así tiene que romperse lo antes posible. Por eso no me da pena que esto acabe. Tenía que acabar.
Otro sorbo de té. La chimenea chisporrotea. Todo lo demás en silencio. Yo en silencio, mi corazón... lo que queda de él, en silencio.
"Me voy"...
Has llegado sin que me diese cuenta. Te veo por el reflejo del cristal... te vas.
Ahora creo que te quiero...

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