El Fenix que no logró renacer


Se dice que Davy Jones fue hace mucho un buen marinero, unos dicen que se enamoró del mismísimo mar, otros dicen que se enamoró de una mujer tan inestable y traicionera como el mar. El la amaba pero el destino no los dejo estar juntos. Ella murió y el dolor que sintió fue demasiado como para seguir viviendo pero no el suficiente como para morir. Con sus propias manos saco su corazón de su pecho para no sentir más dolor y lo encerró en un cofre para así no volver a sentir amor o compasión de nuevo.
La llave del cofre la trae consigo siempre entre los tentáculos que simulan su barba y se dice que aquel que obtenga el corazón podrá obligar a Davy Jones a seguir sus ordenes y así controlar los océanos.
Davy Jones, con su navío "fantasma", El Holandés Errante, recorre los mares tomando como prisioneros a los supervivientes de los navíos que previamente ha hundido.
Todo aquel que ha sido capturado por Jones tiene dos opciones: morir a manos de la tripulación maldita o unirse a ella por cien años siguiendo de manera inmediata hasta convertirse en parte de su barco al final de dicho plazo.
En su barco tiene un órgano gigantesco en el que hace tocar una triste tocata. Esta tocata procede en su origen de una cajita de música que regaló a su amada y que, al morir esta, conservó para sí en lugar de encerrarlo en el cofre junto con todas las cartas y objetos de la amada y junto a su corazón. Dicen que cada vez que escucha y toca la triste canción siente de nuevo el dolor por su pérdida y llora.
Davy Jones fue un Fénix caído en las tinieblas, como tantos otros que fueron incapaces de renacer de las cenizas de su tragedia. Otro Fénix inmolado por amor...
Vagará por los siete mares sin rumbo ni más destino que el de vivir maldito en las cenizas de su inmolación.

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