Amor Barroco

Iñigo lleva un rato esperando con la mano en la empuñadura de su espada. El Madrid del XVII a esas horas de la noche no era nada seguro. Tan pronto podría atravesarse algun espadachin que con una furtiva mirada podría atravesarte el torso en menos que se dice Requiem. Unos pasos se acercaban. Entre los barrotes marmoreos de las escaleras tras las que se ocultaba el muchacho se podía ver un sombrero de ala ancha que ocultaba el rostro encapado de un muchacho. Iñigo comenzó a sacar su espada con sigilo como queriendo sorprender a aquella persona que se le acercaba con una mortal estocada sin saber si él mismo era el objetivo de que aquel fantasma nocturno. El fantasmagórico personaje abrió su capa, Iñigo dio un salto un terminó de desenvainar su toledana... pronto la enfundó de nuevo, era Angélica...
-¿Que haceis vestida de hombre?- susurró el muchacho como quien dice un tabú- sabeis que esta prohibido.
Angélica sonrió con dulzura: -¿No querreis que salga de noche vestida con basquiña y guardainfante?... Espero que aun no esteis resentido conmigo, pensad que quizá os salve la vida.
-Por tu culpa he fallado a los mios- Iñigo no podía soportar que por culpa de aquella chica a la que amaba y odiaba, más lo primero que lo segundo, hubiera provocado que faltase a esa cita en la que podía demostrar su valía ante Alatriste y , de paso, haber matado algunos herejes.
-Yo tambien falle a los mios... ambos perdimos algo
-No es lo mismo, Angélica...
-¿y para qué me habeis llamado?- espeto Angélica con dureza
-El otro día...- pese a que lo habia estado ensayando no sabia como decirselo-... me dijisteis que...
-Se lo que dije- cortó Angélica- y lo mantengo... Tengo planes para vos...
-Entonces no os importará aceptar mi proposición- Iñigo hizo un patético esfuerzo de ser tan sombrio como Angélica omitiendo lo ultimo que le habia dicho- mañana sale un barco para Nápoles y acepta pasajeros.-Iñigo se acercaba con cada palabra a Angélica... tras años queriendola en secreto quería por fin besarla y aquel lugar y aquellas horas eran perfectos a su proposito- podremos disfrutar de nuestro amor, sin rendir cuentas a nadie...
Sus labios casi se rozaban... lo iba a hacer y a Angélica parecia habersele olvidado el recato de dama de corte sin apartarse... pero se apartó en el momento justo. No quería besar a nadie aun, su honra ante todo...
-Iñigo- Angelica se alejaba- Hay una plaza en la guardia real, de Alferez.
-Sere Alferez de la guardia real cuando toque- dijo Iñigo despreciando la oferta- y ahora no toca...
-¿Y ahora que toca?
-Ahora toca ser libres... vos de vuestras obligaciones y yo de las mías y hay un lugar donde podremos serlo...- Iñigo volvio a intentarlo... desabrochó el primer boton del jubon de la dama. La mano de Angelica detuvo sus propositos:
-No hagais eso que no puedo pensar- aclaró- como os decía he hablado con la reina y el puesto es vuestro.
-No tendremos que dar cuentas a nadie Angélica...
Iñigo insistia y Angélica se exaspero de aquella situacion. Abofeteó a Iñigo y salio corriendo por las escaleras, Iñigo la alcanzó y ambos se fundieron en un apasionado beso en los labios. Angélica se dejo llevar durante un momento. Sus labios se despegaron:
-Nápoles...- la muchacha recobro el control de si misma- Iñigo, teneis que aceptar esa plaza para alferez.
-No...
Angelica le lanzó una mirada dura... gélida... asesina... aquel "os amo" por el que Iñigo le habia citado se le fue de la mente.
-Entonces desde este momento habeis muerto para mí.
Angelica giró y desaparecio entre las callejuelas tortuosas y oscuras del Madrid de los Austrias.
Version libre de mi escena favorita de Alatriste, Agustin Diaz Yanes, 2006.

Comentarios

Boomerang ha dicho que…
Qué sería del mundo sin Youtube... ¿Cómo podía vivir gente cuando no existía?

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