Más allá de la experiencia, desde el punto de vista religioso, que tiene para mi el hecho de vivir la Pascua (como llevo haciendo ya 10 años consecutivos) en Hoyo, aprovecho 3 días al año para pararme en seco y pensar en mi, en mi y solo en mi. No en YO y EL MUNDO como acostumbro a hacer en mi mente, sino YO, quién soy, qué hago y por qué, que quiero ser, he llegado a alcanzar lo que he querido como persona... vamos un encuentro conmigo mismo, sin ninguna duda. De acuerdo que el hecho de ir de monitor de adolescentes me impide parar todo lo que querría esos 3 días, pero hay ratos de muchísima intimidad con uno mismo en los que mantengo largas, larguísimas charlas con mi "intra-yo". Siempre es bueno pararse y pensar en uno mismo, algo así como un viaje de autoconocimiento, pero a veces descubres verdades sobre ti y llegan las tan temidas y a la vez necesarias catarsis (para los de la LOCE/LOE: una verdad tan importante, en este caso sobre mi mismo, que tambalea los cimientos ...